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Empresas ganadoras y perdedoras de la era Macri
Nicolás Caputo, su amigo del alma, terminó con pérdidas en la industria y ganancias en energía. Mindlin, dueño de Pampa, logró fuertes utilidades. Pagani, de Arcor, lo apoyó, pero por la caída del consumo perdió renta. A los bancos les fue muy bien. A las manufacturas, muy mal
7 de diciembre de 2019
Entre los sectores empresariales ligados a la banca y la energía, se celebró el paso por el Gobierno de Mauricio Macri.

En cambio, industrias como las alimenticias y las textiles, la feroz caída del consumo les impactó con fuerza hasta dejarlos con el uso de capacidad instalada más bajo desde la crisis del 2001/2002.

Mirgor es una de las empresas en las que participa Nicolás Caputo, el mejor amigo de Macri y quien llevó la plata de su rescate cuando estuvo secuestrado en los '90.

En el tercer trimestre del año perdió $245 millones, contra los casi $95 millones que había ganado en el mismo período de 2015, cuando gobernaba Cristina Kirchner.

Le fue mejor a Caputo en Central Puerto, la compañía de generación de energía eléctrica que maneja Guillermo Reca y de la que participa la familia Miguens. Cerró el tercer trimestre con una ganancia de $3.525 millones, una mejora del 33% en dólares en comparación con el mismo período de 2015.
Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía y a quien se suele vincular con Macri, mejoró sus resultados en los últimos años, en parte, por las fuertes subas de tarifas.
Según un relevamiento realizado por La Nación, entre las empresas ganadoras de la gestión Macri están las empresas de servicios públicos, en especial las distribuidoras de gas y electricidad, beneficiadas con fuertes aumentos de tarifas y la recomposición de su ecuación económica financiera. Las compañías tuvieron un respiro -a costa de un enorme sacrificio de los usuarios- luego de el retraso de tarifas en el kirchnerismo hizo que tuvieran resultados deplorables.

Una de las caras visibles de ese grupo es Marcelo Mindlin, creador de Pampa Energía, fuerte en el rubro eléctrico, dueña de Edenor y también con participación en hidrocarburos.

La empresa tuvo una mejora superior al 700% en dólares, en parte por la mejora de su situación y en parte por la exigua base de comparación.

Los analistas dicen que su bonanza, al igual que el del resto de las empresas de servicios públicos, comenzó a perder brillo por el congelamiento de tarifas dispuesto en el último año de gestión de Macri. Su temor es que Alberto Fernández profundice esa línea.

Eduardo Costantini es el creador de Nordelta. Una parte sustancial de su negocio se articula a través de Consultatio, que también tiene intereses en el real estate del centro porteño y en Estados Unidos. Entre el tercer trimestre de 2015 y el mismo período de este año tuvo una mejora cercana al 47% en moneda dura.

Tanto con el kirchnerismo como con el macrismo, los bancos mantienen la tradición de arrojar ganancias. Ocurrió en la gestión de Cristina Kirchner, cuando eran un engranaje clave del modelo basado en el consumo, y se repitió en los últimos cuatro años mediante el aprovechamiento financiero de las altas tasas de interés propuestas por el Banco Central como mecanismo para combatir la inflación.

Un ejemplo puede ser el Banco Macro, cuya cara visible es Jorge Brito, que tuvo cercanía con el gobierno anterior, algo que le valió ser uno de los investigados en la causa Ciccone, y tiene conocidos en el próximo, como Sergio Massa (Frente de Todos), titular de la Cámara de Diputados.

En el tercer trimestre del año anotó un resultado de $27.534 millones. Traducido a dólares, implica una mejora superior al 40% en comparación con sus números de 2015. Otros bancos privados de la argentina son el Santander y el Galicia, por caso.

Al igual que en el caso de Mirgor, la industria tuvo una pobre performance en la gestión de Macri. Lo muestran los grandes números del Indec y también los balances individuales de las compañías.

Eduardo Costantini creó Nordelta. Su firma Consultatio mostró en el tercer trimestre de este año números positivos. Sin embargo, al igual que el resto de las empresas, sufrió los efectos de la devaluación.

Ternium, la compañía dedicada a la fabricación de aceros planos (chapa) del grupo Techint, bajo la conducción de Paolo Rocca, anotó una ganancia de $2.418 millones en el tercer trimestre del año. Pasados a dólares, son unos US$40 millones, que representan una caída del 23% en comparación con el mismo período bajo gestión kirchnerista. Una tendencia similar repitió Aluar, el mayor fabricante de aluminio del país, con una utilidad que cayó en dólares en torno al 20% (se toma en cuenta el balance anual, que cierra cada junio).

Su dueño, Javier Madanes Quintanilla, se quejó del gobierno de Macri: "Desde hace mucho tiempo se nos llevó a un desmantelamiento de políticas de reintegros y se nos aplicaron retenciones generales. Ha habido cantidad de sanciones de tipo económico que no condicen con las dificultades que este sector tiene que enfrentar con el escenario de la guerra comercial", cuestionó cuando se lo consultó por la imposición de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump al acero y al aluminio.

La posible lista de perdedores en la gestión de Macri se cierra con la petrolera YPF (su presidente es Miguel Gutiérrez y ahora lo sucederá Guillermo Nielsen).

Víctima del congelamiento del precio de los combustibles, en el período que se compara pasó de ganancias a pérdidas por una decisión de su mayor accionista, el Estado.

Y Arcor, la compañía alimenticia más grande del país y el mayor fabricante de caramelos del mundo, de los Pagani.

En línea con la tradición familiar, Pagani es un defensor del liberalismo. Aunque los más entusiastas promotores de esas ideas dicen que Macri no cumplió con esa agenda, reconocen que fue un cambio drástico con respecto al intervencionismo kirchnerista.

Sin embargo, los negocios de Arcor empeoraron de la mano de la devaluación y la caída del consumo. En la comparación, cambió las ganancias del penúltimo trimestre de 2015 por pérdidas por $3.347 millones en el mismo período de este año.