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Experto chino pide usar barbijo para enfrentar al COVID-19
George Gao, director del centro chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, dijo que esa prevención es esencial y advirtió que Estados Unidos y Europa se equivocan al no recomendarlo
29 de marzo de 2020
Usar máscaras es central para prevenir el contragio del virus COVID-19, afirmó George Gao, el experto que lideró la respuesta de China al coronavirus.
Alertó que no implementar el uso generalizado de máscaras para protegerse contra el COVID-19 es un “gran error” que está cometiendo Estados Unidos y los países europeos en su respuesta al brote. La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos continúan afirmando que las máscaras no necesariamente protegen a las personas sanas de infectarse mientras realizan sus tareas cotidianas.

Gao, el experto que siguió de cerca el brote de coronavirus en la ciudad china de Wuhan, está en desacuerdo.

“Es un gran error", aseguró en una entrevista publicada en Science.

"Este virus se transmite por gotitas y contacto cercano. Las gotas juegan un papel muy importante: tienes que usar una máscara, porque cuando hablas, siempre salen gotas de tu boca”.
“Muchas personas tienen infecciones asintomáticas o presintomáticas", explicó Gao.

"Si usan máscaras faciales, pueden evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros”. Para Gao, un científico especializado en inmunología y virología en las Universidades de Oxford y Harvard y jefe del equipo que por primera vez secuenció y aisló el virus SARS-CoV-2 que causa la COVID-19, el uso de barbijos debería ser acompañado por otras medidas, como la instalación de termómetros en los accesos de todos los lugares públicos para que las personas con fiebre alta puedan ser detectadas tempranamente y el aislamiento de las personas infectadas en grandes instalaciones.

“Eso debería suceder en todas partes”, dijo Gao. “Solo es posible controlar COVID-19 si se puede eliminar la fuente de la infección. Es por eso que construimos hospitales modulares y transformamos estadios en hospitales”.

Robert Atmar, especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de Baylor opinó en la misma línea que Gao."El rápido aumento de los casos hasta esos niveles en los Estados Unidos pone de relieve en mayor medida la importancia de aplicar y cumplir las medidas de salud pública", explicó el médico a The New York Times.

“Aunque el uso de una mascarilla no necesariamente evita que las personas sanas se enfermen, y ciertamente no reemplaza medidas importantes como el lavado de manos o el distanciamiento social, puede ser mejor que nada”, aseguró. El periódico norteamericano, detalla también que los estudios sobre las pandemias de gripe han demostrado que cuando no se dispone de mascarillas N95 de alto grado, las mascarillas quirúrgicas comunes protegen un poco más a las personas que no usan mascarillas en absoluto. Y cuando se combinan con la higiene de las manos, ayudan a reducir la transmisión de infecciones.

Durante el brote de SARS en 2003, los investigadores encontraron que lavarse las manos más de 10 veces al día era 55% efectivo para detener la transmisión del virus, mientras que usar una máscara era en realidad más efectivo, en alrededor de 68 por ciento. El uso de guantes ofrecía aproximadamente la misma protección que el lavado frecuente de manos, y la combinación de todas las medidas -lavado de manos, máscaras, guantes y una bata protectora- aumentaba la eficacia de la intervención al 91 por ciento.

Es que en muchos países asiáticos se alienta a todos a llevar máscaras, y el enfoque se basa en la psicología de la multitud y la protección. Si todos usan una máscara, los individuos se protegen entre sí, reduciendo la transmisión en la comunidad en general. Los enfermos se ponen automáticamente una y también es más probable que se adhieran a mantener la máscara puesta porque se elimina el estigma de llevarla.

Las máscaras también son un símbolo. Sirven como recordatorio visual para mejorar la higiene de las manos y el distanciamiento social. También pueden servir como un acto de solidaridad, mostrando que todos los ciudadanos están en sintonía con las medidas de precaución necesarias para poner las infecciones bajo control.