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'Chicho' Serna y la viuda de Pablo Escobar, a juicio oral
Fueron acusados por un ex capo narco arrepentido en la causa conocida como "Café de los Angelitos". Escándalo de impredecibles derivaciones
5 de junio de 2020
Un capo narco colombiano pagó casi US$ 4 millones de multa, se entregó como arrepentido en Estados Unidos y terminó entregando a la viuda y al hijo del capo Pablo Escobar -apodado "El señor de los cielos"- y a Mauricio Alberto Serna Valencia, más conocido como "Chicho Serna", uno de los más exitosos mediocampistas que tuvo Boca Juniors en toda su historia, quienes irán a juicio oral. El arrepentido se llama José Piedrahita Ceballos, tiene 62 años, fue detenido en un operativo de película y ya declaró en Estados Unidos, informó Clarín.

Eel juez federal de Morón Néstor Barral envió a juicio oral uno de los expedientes narco más explosivos de los últimos años.
La fue bautizada por la policía como "Café de los Angelitos", en alusión al mítico café porteño en el que los traficantes habían invertido dinero que resultó sospechoso. El expediente se había iniciado en 2016 tras un alerta de la DEA sobre una organización colombiana que lavaba dinero de la droga en la Argentina.

Terminó con el procesamiento de nueve imputados, entre ellos el conocido abogado y empresario Mateo Corvo Dolcet, el ídolo de Boca "Chicho" Serna y la viuda y el hijo de Pablo Escobar Gaviria.​

Un personaje central de la trama fue desde el inicio el colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos (62), un hombre con un pasado en las filas del Cartel de Cali que se habían reconvertido en su pais detrás de la fachada de empresario ganadero. Piedrahita concretó negocios con Corvo Dolcet (58) gracias a la intermediación que hizo Maria Isabel Santos Caballero (60) y su hijo Juan Sebastián Marroquín Santos (41), operación por la cual ambos cobraron una comisión en dólares, según quedó asentado en documentos secuestrados en la causa.

El capo colombiano también contó que el dinero que invirtió en la Argentina lo consiguió a través de "Chicho" Serna. El propio Piedrahita explicó al ser detenido en Colombia -y luego extraditado a Estados Unidos- que Serna era "testaferro" de otro gran capo colombiano, Carlos Mario Aguilar (alias "Rogelio"), heredero de la Oficina de Envigado, la organización de cobro creada por el propio Escobar que sus enemigos comenzaron a manejar tras su muerte.

Segun Piedrahita, él pagó los abogados de Rogelio cuando años antes éste decidió entregarse a la DEA ​(las negociaciones se hicieron en Buenos Aires).

Y luego, cuando Piedrahita necesitó dinero para invertir en las sociedades argentinas usó el capital de esa esa deuda: Aguilar se la pagó con propiedades que Serna tenía a su nombre en la Argentina, pero que en realidad pertenecían a "Rogelio". Todo esto consta en la elevación a juicio firmada hace horas por el juez Barral y que había sido requerida por los fiscales Santiago Marquevich, de Morón, y Diego Iglesias, de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR).

Ahora el pedido fiscal -al que se opusieron las defensas- se concretó aunque la pandemia impide por lo pronto el sorteo de un tribunal.

Cada uno de los detalles, la relación de Corvo con los dólares narco, y el papel de los herederos de Escobar en el emprendimiento de una ciudad vip en Pilar, fueron contados por Piedrahita a mediados del año pasado en Estados Unidos. Hasta allí viajaron los fiscales argentinos para tomarle una declaración que, en primer momento, ocultó la identidad del narco bajo el rotulo "imputado colaborador A". Pero este recaudo ya fue levantado por propia iniciativa del colombiano de manera que ya quedó completamente claro qué contó y cuándo lo hizo.

Su declaración fue fundamental para anclar la acusación contra los otros imputados de la causa y se convirtió den pieza fundamental de un juicio penal abreviado que se firmo a fines el 2019 de manera singular: la audiencia se hizo por videollamada entre Buenos Aires y Estados Unidos. De esta lado estuvieron los fiscales Marquevich e iglesias y el abogado argentino de Piedrahita y del otro lado el capo y su abogado colombiano que lo asistía en Estados Unidos. Finalmente se firmó por correo diplomático.

Según los términos de ese juicio abreviado, Piedrahita aceptó su culpa, contó detalles de su vida en el narcotráfico colombiano (llegó a producir 500 kilogramos diarios de cocaína) y brindó precisiones de sus negocios en Argentina, indica Clarín. Por este acuerdo judicial entregó acciones de sus empresas en la Argentina por casi 4 millones de dolares. Esto, por ejemplo, permitió que un enorme edificio construido por la sociedad Pilar Bicentenario quedara en manos del Estado y fuera dispuesto para la contención del COVID-19.

En el mismo abreviado -que deberá ser convalidado por el tribunal que lleve el juicio oral- Piedrahita aceptó una pena de cinco años de prisión y el pago de una multa de 170 millones de pesos. Lo más probable es que el colombiano nunca venga a cumplir esos años en una prisión argentina. Por lo pronto ya pasó tres años en una cárcel de Estados Unidos condenado por sobornar a un agente federal.

Y actualmente está en Colombia saldando sus cuentas locales, que son muchas.