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11 de agosto de 2020
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Trump vuelve a provocar: relanza campaña en ciudad que fue racista
Anunció que el 19 de junio hará su primer acto masivo post pandemia en Tulsa, el lugar donde en 1921 grupos de hombres blancos atacaron a negros y hubo 300 muertos. En noviembre, elecciones
13 de junio de 2020
Amante de los golpes de efecto, muchas veces demoledores, y otras al borde del papelón, el gran provocador Donald Trump parece hecho de nuevo. La fecha y el lugar elegidos por el presidente de los Estados Unidos para relanzar sus actos políticos causaron un revuelo de proporciones impredecibles en un país convulsionado por la pandemia de Covid-19. Este próximo 19 de junio, cuando Estados Unidos celebre el "Juneteenth" o fin de la esclavitud, Trump encabezará el primer acto multitudinario post pandemia en Tulsa, Oklahoma. Allí se cometió una de las peores masacres racistas de la historia norteamericana.

La primera potencia económica y armamentista mundial no puede sacarse de encima el estigma racista que la impregna desde mucho tiempo antes de las guerras de la independencia contra el Imperio británico.

Los historiadores no salen de su asombro ante la decisión de Trump, aunque analistas políticos suponen que el presidente, que viene complicado en la carrera para la reelección, podría dar un golpe de efecto y hacer un llamado a la unidad nacional que incluya a las comunidades afroamericana e hispana, masivamente refractarias a darle su voto en noviembre próximo.
"Es casi blasfemo para la gente de Tulsa e insultante para la noción de libertad para nuestra gente, que es lo que simboliza Juneteenth", sostuvo CeLillianne Green, historiadora, abogada y autora del libro "Un puente: El manual poético sobre Experiencias africanas y afroamericanas ". Dijo estar "sin palabras. Ese día (19 de junio) es el día en que esas personas en Texas descubrieron que eran libres. La yuxtaposición de la masacre de los negros y Juneteenth, el aviso tardío de que eres libre, es indignante. Juneteenth simboliza nuestra libertad".

Juneteenth es una de las celebraciones oficiales más antiguas que conmemoran el fin de la esclavitud en Estados Unidos. Las celebraciones del 19 de junio, que combina la palabra junio con el diecinueve, comenzaron en 1866, un año después de que el mayor general Gordon Granger desembarcó en la isla de Galveston con más de 2.000 soldados de la Unión. Los dueños de esclavos de Texas se habían negado a reconocer el fin de la Guerra Civil y la Proclamación de Emancipación de Abraham Lincoln.

La noticia llegaba tarde a más de 250 mil personas negras esclavizadas en Texas. El 19 de junio de 1865, más de dos años después de que el presidente Lincoln emitiera la Proclamación de Emancipación, liberando a los esclavos en los estados confederados, Granger se paró en el distrito de la sede de Texas en Galveston y leyó "Orden General N° 3": "Se informa al pueblo de Texas que, de acuerdo con una proclamación del Ejecutivo de los Estados Unidos, todos los esclavos son libres".

Los negros que escucharon la noticia estallaron en celebración. "Pasaron esa noche cantando y gritando", recordó Pierce Harper, una mujer anteriormente esclavizada, en 1937, según las entrevistas de "Narrativas esclavas" recopiladas por la Administración de Progreso de Obras. "Ya no eran esclavos".

Desde entonces, los afroamericanos en todo EE.UU. han marcado ese día de liberación con un feriado conocido como Juneteenth. Y justo ese día Trump planea reanudar sus manifestaciones políticas. El agravante es que lo hará en Tulsa.

Tulsa es el sitio de uno de los peores episodios de violencia racial en la historia de Estados Unidos: la masacre de 1921.

"Cuando supe de los desgarradores eventos que ocurrieron en Tulsa hace casi 100 años, supe que era una historia que quería contar", dijo días atrás el jugador de la NBA Russell Westbrook, de los Rockets de Houston, quien ya prepara una serie documental bajo el título "Terror en Tulsa: el ascenso y la caída de Black Wall Street". Tulsa fue a principios del siglo pasado la más pujante y próspera comunidad negra de los Estados Unidos. El barrio de Greenwood había cobrado el nombre del Black Wall Street.

El ataque de una turba de racistas blancos a los tiros contra Greenwood arrancó a la noche y duró 16 horas entre el 31 de mayo al 1 de junio. Para entonces el Black Wall Street había desaparecido. Más de 800 personas fueron internadas con heridas, y más de 6.000 habitantes de Greenwood detenidos en tres instalaciones locales. Cerca de 10.000 afroestadounidenses desalojados, y 35 manzanas compuestas de 1.256 residencias fueron destruidas por el fuego.

Unos 300 afroamericanos murieron. Pero el número oficial de muertos según el racista Departamento de Estadísticas Vitales de Oklahoma de aquella época fue de "39".

La chispa que encendió el desastre fue la acusación un día antes, el 30 de mayo, contra un hombre negro: Dick Rowland, denunciado ante la policía, por atacar a una mujer blanca.

Rowland fue detenido y para el 31 de mayo, las tensiones raciales se agigantaron. Grupos de hombres negros y blancos se empezaron a concentrar por la mañana cerca de las comisaría donde Rowland estaba detenido. Se temía que fuera linchado. A la noche comenzó el tiroteo.

Y al día siguiente, todo un barrio de la comunidad negra se había reducido a cenizas y humo. Recién en 2001 se repararía económicamente a los descendientes de la masacre. Pero en Tulsa la desigualdad racial jamás despareció.

La historia trágica de Tulsa

Tulsa es un centro petrolero a lo largo del río Arkansas, en Oklahoma, que ha tenido sus propias marchas, videos virales y acciones policiales problemáticas durante los disturbios de este mes, en ocasión de la muerte de George Floyd en Minneapolis, asfixiado por un policía, que está detenido.

El martes, la policía de Tulsa publicó un video y dijo que estaban investigando a los agentes que esposaron y arrestaron a dos adolescentes negros por caminar en la calle. El video muestra a los chicos por un camino rural donde no hay absolutamente nadie, aún menos, autos. Ni siquiera hay veredas. No hay otra opción que caminar por la calle. El video del incidente del 4 de junio mostró que los oficiales inmovilizaron a uno de los dos adolescentes no identificados boca abajo en el suelo. ¡Bajate! ¡No puedo respirar! ¡No puedo respirar! ¡No puedo respirar! "grita uno de los chicos en el video policial, recordando el caso de Floyd. "Se puede respirar bien", le dice el oficial.

El lunes, un comandante de la policía de Tulsa minimizó la violencia policial contra afroamericanos a nivel nacional con una infortunada y cínica frase.

Sostuvo en un programa de radio que estadísticamente, “estamos disparando a los afroamericanos aproximadamente un 24% menos de lo que probablemente deberíamos, según los crímenes cometidos”.