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11 de agosto de 2020
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Ya son casi 700 los pacientes con Covid en terapia intensiva
Si bien el uso de esas camas aún no está al borde del colapso, ese indicador clave creció 59% en apenas dos semanas. Aumentaron los enfermos críticos por otras enfermedades
8 de julio de 2020
El Gobierno sostiene que volver a flexibilizar la cuarentena dependerá de un dato clave: el nivel de utilización de camas de terapia intensiva. Y ese dato, si bien no muestra un riesgo inminente de colapso, se disparó 59% en las últimas dos semanas.

Es que las camas de alta complejidad vienen siendo asignadas a enfermos críticos de coronavirus de manera lenta pero sistemática: al 7 de julio haabía 688 pacientes con Covid-19 en terapia, cuando el 24 de junio había 433.

Se sumaron 255 pacientes graves en apenas dos semanas.
Otro dato seguido de cerca por el Gobierno es qué ocurre con los casos en el AMBA. Y la noticia no es buena. Hace una semana el 92% de los contagios eran en la compleja área metropolitana. Ahora ya subió al 94%.
De los 688 pacientes graves, 632 -el 92%- están internados en hospitales y clínicas de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano. Pero los expertos advierten que las terapias intensivas se van llenando más por otras enfermedades que por el Covid.

Sólo uno de cada tres nuevos pacientes ingresados a las UTI en las últimas dos semanas tenía coronavirus.

En ese lapso se han sumado 817 nuevos enfermos en toda la Argentina, de los cuales sólo 255 son Covid positivos.

En las unidades de terapia hay 6.067 camas ocupadas sobre un total de 11.668.

De los pacientes internados allí uno de coronavirus por cada nueve que padecen otras afecciones, pero esa ecuación fue variando con el tiempo. Hace dos semanas era 1 de cada 11.

Algunos de los efectos colaterales del coronavirus en el resto de la salud pública ya comenzaron a manifestarse.

Según el relevamiento mundial Stent-Save a Life, en la Argentina se duplicó la mortalidad intrahospitalaria por infarto entre el 20 de marzo y el 31 de mayo, con respecto al mismo periodo de 2019.

El año pasado murió el 5,4 por ciento del total de las personas que ingresaron en un hospital, mientras que durante la cuarentena la cifra superó el 10 por ciento. Eso se traduce en una mayor demanda en las terapias intensivas. El encierro opera como arma de doble filo: el miedo a salir invade a las personas y se posterga la visita al médico, aún en casos de sospecha de que algo serio ocurre con la salud.

La Universidad Abierta Interamericana hizo un relevamiento según el cual el 50 por ciento de la gente dijo haber pospuesto alguna consulta o práctica médica por la pandemia. Y el 39 por ciento declaró que no asistiría a un centro de salud aunque estuviera sufriendo un dolor o molestia inusuales.

Otro trabajo, de científicos del Conicet, dio cuenta de que ese temor también incluye a los enfermos de coronavirus: 2 de cada 3 internados en terapia intensiva con Covid-19 se enteran en las UTI de que su test de PCR ha dado positivo. Eso habla de una subestimación de los síntomas iniciales o del hecho de que se piense dos veces antes de acudir al médico en el contexto de la cuarentena. O ambas cosas a la vez.