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11 de agosto de 2020
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Florida registró un récord de contagios de Covid-19
El Estado norteamericano, en el que acaba de reabrir Disney, informó más de 15 mil nuevos casos de coronavirus en 24 horas en medio de polémicas
12 de julio de 2020
Mientras activistas antimascarillas desafiaban a la lógica con una manifestación en un restaurante, el potente estado norteamericano de Florida anunciaba el peor datos sobre el coronavirus: más de 15 mil casos en las últimas 24 horas.

Todo un día después de la reapertura de Walt Disney World en Orlando.

Si Florida fuera un país, ocuparía el cuarto lugar en el mundo con el mayor número de casos diarios, detrás del mismo Estados Unidos, Brasil e India.

El aumento en Florida ya superó el mayor número de casos diarios reportados por cualquier país europeo durante el punto alto de la pandemia en ese continente.

Florida también batió el récord del estado de Nueva York, de 12.847 nuevos casos el 10 de abril, cuando la ciudad era el epicentro del brote en Estados Unidos.

En ese escenario de alta tensión, Walt Disney Co. dio la bienvenida a un número limitado de clientes en sus dos parques más populares en Orlando, con medidas de seguridad que incluyendo las mascarillas con las que hasta Donald Trump ya se deja fotografiar, y controles de temperatura.

Las infecciones por el virus están aumentando en unos 40 estados de Estados Unidos, en comparación con las dos semanas anteriores.

Estados Unidos rompió récords mundiales al registrar unos 60.000 nuevos casos diarios durante cuatro días seguidos.

Las hospitalizaciones y la tasa positivos en las pruebas también están aumentando en los estados foco del brote: Arizona, California, Florida y Texas.



Los funcionarios de salud rogaron al público usar máscaras para limitar la propagación del virus, pero el tema se volvió un asunto de disputa política en Estados Unidos, a diferencia de otros países que vieron tasas de infección y muerte mucho más bajas.

En forma insólita, muchos estadounidenses todavía se niegan a usar una máscara, que según los expertos en salud ayuda a detener la transmisión del virus que mató a más de 134.000 estadounidenses.


Trump, con tapabocas


A pesar de haberlo evitado durante meses, el presidente Donald Trump finalmente se mostró por primera vez desde el inicio de la pandemia con un tapabocas en público, cediendo a una intensa presión para establecer un ejemplo de salud pública cuando el coronavirus avanza en Estados Unidos.

Luciendo un barbijo oscuro con el emblema de la presidencia de Estados Unidos, caminó por los pasillos del hospital militar Walter Reed, en las afueras de Washington para encontrarse con veteranos heridos.

En tanto, absurdos activistas contra las máscaras organizaron una protesta en un restaurante en Windermere, Florida, que está en el condado de Orange a unos 19 kilómetros de Walt Disney World.

El restaurante, 33 & Melt, se convirtió en un foco de tensión después de que su propietaria, Carrie Hudson, dijo que no exigiría que los clientes llevaran máscaras. Los funcionarios del condado ordenaron el uso de máscaras en público desde el 20 de junio.

Durante la protesta, ningún cliente se cubrió la cara dentro del restaurante. Agentes de la División de Bebidas Alcohólicas y Tabaco del estado llegaron durante la manifestación y le hicieron una advertencia a Hudson.

Sin atender los números arrasadores de la pandemia, en parte de la ciudadanía norteamericana sigue predominando el absurdo: "Este es un virus muy bien contenido", dijo la activista antimascarilla Tara Hill.

"Cada uno es responsable de sus propias decisiones sobre el cuidado de la salud (...) Queremos que nuestras decisiones sean respetadas también", señaló.

La experiencia de Nueva York en la primavera sirve ahora de mapa para otros estados que están siendo abrumados por la pandemia. Sirve también como lección para las mismas autoridades neoyorquinas ya que los expertos prevén una segunda ola de contagios en cualquier momento.

El gobernador Andrew Cuomo ha dado asesoramiento, ventiladores, máscaras, batas y medicamentos a otros estados afectados por un auge en las cifras de enfermos, hospitalizados o muertes.

Algunos médicos de Nueva York están yendo a otras regiones para ayudar, en respuesta a lo que hicieron profesionales de otras partes del país al venir a la región cuando se vio abrumada por la crisis.



Cuomo al mismo tiempo ordenó que las personas provenientes de ciertos estados se coloquen en cuarentena 14 días cuando lleguen a Nueva York, y exhorta a los neoyorquinos a seguir llevando mascarillas y a mantener el distanciamiento social.

Pero viendo cómo el virus está causando estragos en el sur y el occidente de Estados Unidos, Cuomo vaticinó el viernes que eventualmente habrá un repunte en Nueva York.

Observando lo que ocurre en Florida, es fácil concluir que la pandemia es catastrófica, pero la imbecilidad de los habitantes de este planeta contribuye en mucho a complicar las cosas.