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Stellantis se llamará la fusión entre PSA y Fiat Chrysler
Los grupos francés e italounidense esperan completar el proceso de fusión durante el primer trimestre de 2021. Los números del nuevo gigante
15 de julio de 2020
Finalmente, PSA y Fiat Chrysler Automobiles avanzan con su fusión y ya le pusieron nombre.

El que será el cuarto grupo automovilístico más grande del mundo se llamará Stellantis, aunque las marcas de cada compañía conservarán tanto el nombre como el logotipo. El nombre tiene sus raíces en el verbo latino 'stello', que significa "iluminar con estrellas".
"Stellantis combinará la escala de un negocio global con una amplitud y profundidad de talento, know how y recursos capaces de proporcionar soluciones de movilidad sostenible para las próximas décadas", dijeron en el anuncio.

Los grupos francés e italoestadounidnese anunciaron en diciembre del año pasado un acuerdo formal para la creación de un consorcio participado al 50% y con unas ventas estimadas de 8,7 millones de unidades por año.

Antes de la crisis provocada por el coronavirus, esperaban unos ingresos anuales de unos 170.000 millones de euros, unos resultados de explotación superiores a 11.000 millones y un margen operativo del 6,6%.

PSA y FCA, que emplearán a unas 400.000 personas en todo el mundo, aseguraron que estas estimaciones de sinergias no se apoyaban en el cierre de ninguna planta.

También preveían que las sinergias generen un flujo de caja neto positivo desde el primer año y que el 80% de estas se materialice en el cuarto año de la fusión.

Calculan que el gasto no periódico para lograr los ahorros sea de 2.800 millones de euros. En España, PSA cuenta con factorías en Vigo, Zaragoza y Madrid, que suman el 32,5% del total de la producción de turismos en el territorio nacional y en ellas trabajan unas 14.000 personas de forma directa.

La entidad fusionada estará compuesta por las marcas Peugeot, Citroën, DS Automobiles, Opel y Vauxhall, por parte de PSA, y Abarth, Alfa Romeo, Chrysler, Dodge, Fiat, Fiat Professional, Jeep, Lancia, Ram y Maserati del lado de FCA.

Y tendrá un consejo de administración formado por 11 miembros, en su mayoría independientes. La corporación italoestadounidense designará a cinco miembros y otros cinco serán nombrados por la francesa. Además, incluirá dos miembros en representación de los empleados de las dos empresas.

El consejero delegado de la compañía fusionada será Carlos Tavares, actual presidente del grupo francés, por un periodo inicial de cinco años, y también formará parte del consejo.

John Elkann, presidente de FCA, será el presidente. La nueva entidad matriz, con sede en Países Bajos, cotizará en París, Italia y Nueva York.

Según los estatutos propuestos para la empresa resultante, ningún accionista tendrá capacidad para ejercer más del 30% de los votos emitidos en las reuniones de accionistas, y se acumularán los nuevos derechos de doble voto después de un periodo de tenencia de tres años tras concluir la fusión. PSA y FCA acordaron una suspensión de las participaciones accionariales de Exor, Bpifrance Participations (Estado francés), Dongfeng y la familia Peugeot por siete años después de finalizar la fusión, con la excepción de que los Peugeot podrán aumentar su accionariado hasta un máximo del 2,5% en la entidad combinada (o al 5% a nivel de PSA) mediante la compra de títulos de Bpifrance y/o Dongfeng.

Exor, Bpifrance y los Peugeot estarán sujetos a un bloqueo de tres años con respecto a sus participaciones, aunque Bpifrance podrá reducir su participación un 5% en PSA o un 2,5% en la compañía fusionada.

De tal modo, y al firmar que la nueva sociedad esté participada al 50%, tanto los accionistas del grupo francés como los del italoestadounidense verán reducida a la mitad su participación.

La familia Agnelli, a través de su brazo inversor Exor, controlará un 14% de la empresa resultante, mientras que los Peugeot y Bpifrance Participations tendrán en sus manos cada uno un 6% del capital.

Por su parte, Dongfeng venderá a PSA 30,7 millones de acciones, que después serán canceladas. La compañía china está sujeta a bloqueo hasta la conclusión de la transacción por el equilibrio de su participación en el consorcio francés, por lo que tendrá una titularidad final del 4,5% en la empresa fusionada.

Dentro de los accionistas de PSA también se encuentran firmas como Capital Group Companies, con un 4,98%; Norges Bank, con un 2,94%; Vanguard Group, con un 1,83%; Dimensional Fund Advisors, con un 1,72%, o BlackRock, con un 1,53%. Todas ellas tendrán la mitad de lo que poseen actualmente una vez se complete la fusión.

La tarta actual de FCA está compuesta, además de por los Agnelli, por Harris Associates (3,97%), BlackRock (3,24%), Baillie Gifford and Company (2,35%), Vanguard Group (2,12%) y Deutsche Bank (1,2%), entre otros inversores.

Para hacer frente al impacto de la pandemia, que ha provocado el cierre temporal de plantas de producción y concesionarios, PSA ha cerrado recientemente un crédito de 3.000 millones de euros, que se suma a otro que ya tenía confirmado por la misma cantidad, pero que aún no ha utilizado.

La financiación sindicada tiene una fecha de vencimiento de doce meses, aunque podría ser prorrogada en dos ocasiones por otros tres meses más. FCA también suscribió

Una línea crédito de 3.500 millones de euros a poder usar durante un año, aunque el plazo es ampliable seis meses más, y que se suma otras de 7.700 millones que ya mantenía.

PSA consiguió cerrar 2019 con un beneficio neto récord pese a vender un 10% menos de vehículos -unos 3,5 millones de unidades-, gracias a que se centró en la comercialización de modelos con mayor rentabilidad.

El consorcio automovilístico francés ganó 3.200 millones de euros, lo que supone un incremento del 13,2% respecto al ejercicio precedente, mientras FCA obtuvo unas ganancias netas de 6.630 millones de euros durante el año pasado, un 83% más.

La Comisión Europea a mediados de junio una investigación sobre la fusión entre ambas compañías al considerar que podría violar las leyes de competencia de 14 países de la UE y también del Reino Unido. El Gobierno comunitario ya mostró su preocupación por la unión entre ambas compañías el 8 de junio al considerar que pueden incurrir en un oligopolio en el segmento de las furgonetas.

Los consorcios francés e italoestadounidense producen furgonetas a través de una empresa conjunta participada al 50% llamada Sevel.

Según el orgamnismo, la fusión reduciría "significativamente" la competencia dentro del mercado único en el sector de vehículos comerciales ligeros (con un peso inferior a 3,5 toneladas) en Bélgica, Croacia, República Checa, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia, España y Reino Unido.