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Los chalecos amarillos de Francia, ahora también contra las vacunas
Protagonizan protestas de rechazo a ser inoculados y hasta niegan la pandemia. Violentos y peligrosos tomando las calles francesas. Detestan a Macron y a la democracia liberal
25 de julio de 2021
Por José Calero.

Algo extraño pasa por la cabeza de algunos grupos reaccionarios en distintos lugares del mundo.
A los ultras de Donald Trump y los violentos chalecos amarillos franceses, los une un hilo conductor todavía difícil de definir, pero que va tomando forma: oponerse a todo lo que consideran el establishment o la democracia liberal.

El fenómeno, a un paso de la anarquía, se produce mientras los modelos de república entran en crisis y los regímenes semi autoritarios, como los que gobiernan China y Rusia, sobreviven a costa de un estricto control sobre la información.

Quedó demostrado en China, que dejó de informar hace más de un año sobre las muertes y contagios por Covid, y puso severos obstáculos para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) verificara, como cree casi todo el mundo libre, que el SARS-Cov-2 se 'escapó' de un laboratorio en Wuhan. Ya provocó casi 4,2 millones de muertes en el planeta.

En Francia, lo que comenzó como un movimiento de protesta ante la suba de tarifas, fenómeno conocido como "chalecos amarillos", ahora mutó en un grupo aún más radical que, entre otras cosas, sostiene el "derecho" a rechazar las vacunas y considera que el coronavirus es un "invento" de los países dominantes para controlar a la población.

Ocurre en un momento en que la variante delta se extiende en Francia con 21.493 nuevos casos en 24 horas.

Miles de manifestantes marcharon contra la vacunación y el obligatorio pasaporte sanitario en París, y en toda Francia.
Aquellos que no tengan ese pasaporte, no podrán ir a trabajar y deberán pedir vacaciones hasta que termine su ciclo de vacunación.
A los dos meses de ausencia al trabajo, en Francia es causa de licenciamiento. Sin ese pasaporte no se puede subir al tren, al avión ni concurrir a los restaurantes, cines, teatros, ómnibus y los organismos públicos.

La causa del pasaporte y la vacunación ha resucitado a los Chalecos Amarillos, protagonistas de esta oposición, en un país que siempre ha sido negacionista frente a las vacunas.

Partieron de la plaza de la Bastilla y consiguieron forzar las barreras y llegar a la avenida de los Campos Elíseos, su objetivo simbólico. No había suficientes efectivos policiales para frenarlos. La avenida más linda del mundo terminó cubierta de una nube de gases lacrimógenos y enfrentamientos entre manifestantes y policías, narra la corresponsal de Clarín en Francia, María Laura Avignolo.

En la elegante plaza parisina de Trocadero, y con el fondo de la torre Eiffel, con banderas francesas se inició la marcha de manifestantes del ex Frente Nacional, rebautizados “los Patriotas” en París, en momento que el Senado discutía la ley del pasaporte sanitario.

Debían examinar 215 enmiendas de este proyecto controvertido, que el gobierno de Emmanuel Macron ha impuesto y los manifestantes consideran “dictatorial” y “atentatorio de la libertad personal”.

El Senado decidió anular el pasaporte sanitario para los menores, que debía ser aplicado desde el fin de agosto para los chicos de entre 12 y 17 años. También prohibieron exigirlo en los shopping centers y se oponen al licenciamiento de los trabajadores que no han cumplido con la vacuna.

“Libertad, Libertad, Macron dimisión” cantaban los manifestantes. “No al apartheid y a la dictadura sanitaria” reivindicaban sus posters en la marcha.

Camilla sintetizaba su bronca en un cartel con borde rosa :”Yo no puede ser reducida a un código QR” se leía.

Dos policías en moto fueron atacados en las cercanías de la plaza de la Bastilla por un sector de la protesta. Gas lacrimógeno y piedras como intercambio. Ellos rompieron el cortejo y se dirigieron hacia la avenida de los Campos Elíseos. Allí hubo incidentes y gas lacrimógeno entre los manifestantes y los gendarmes. Los protagonizaron los Chalecos Amarillos.

Pero las marchas se multiplicaban en París y el resto de Francia. Una iba de la plaza de la Bastilla a la puerta de Champerret, otra de la plaza André Malraux hasta losInválidos y el de Trocadero, organizado por Florian Philipot, ex Frente Nacional. Al menos se contabilizaron 110.000 manifestantes en todo el territorio, según las autoridades, más de 2.000 en Paris.

En Marsella, los periodistas fueron expulsados de la manifestación y agredidos a golpes por el público. La misma agresión se repitió en Montpellier. La policía no actuó.

También hubo marchas en Nantes, Estrasburgo, Annecy, Belfort, Nantes, Bensacon, Colmar, Marsella y Toulouse, Aix en Provence, Niza, Dunkerke, Perpignan y Lanester.

En Isére , los Chalecos Amarillos se habían unido para luchar contra el pasaporte sanitario. Denuncian “un estado totalitario” . Llaman a la resistencia y a "defender la libertad".

En Lyon, en la plaza de Bellecour, hubo serios disturbios con gases lacrimógenos de la policía contra los manifestantes vestidos de negro y bien organizados.

En Estrasburgo, al menos 4.000 personas marcharon. ”Chalecos amarillos, feministas, sindicalizados, ciudadanos en cólera, ecologistas. Ni estado, ni patria ni patrón. Es tiempo de despertarse”, se leía en otro de los posters de la marcha.

En Lille marchaban al grito de “libertad, libertad”. ”Mi salud es privada”. ”No ovejas no cobayos. Apoyamos a los hospitalarios” cantaban.

Los hospitalarios tienen la obligación de vacunarse. Una de las lideres es la "Enfermera Claire", que en un video de siete minutos visto millones de veces dice que la epidemia no existe y que la vacuna es una falsedad.
Francia obliga a la población a vacunarse contra el Covid