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18 de junio de 2024
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Los K creen que Massa pierde y copan el Estado con militantes rentados
Varios organismos claves como la AFIP o empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, iniciaron un raid de efectivizaciones. Y se están creando entidades insólitas para seguir sacándole jugo a las arcas quebradas del Estado
3 de septiembre de 2023
Por José Calero

La sensación en el Instituto Patria y otros bunkers cristinistas es que la elección está perdida. Le sueltan la mano a Sergio Massa y sólo buscan retener puestitos en el Estado Nacional y en la provincia de Buenos Aires, donde aspiran a que Axel Kicillof triunfe aunque sea por un voto y proteja a los cristinistas como lo ha venido haciendo hasta ahora, junto con municipios como La Matanza, Avellaneda, Quilmes y muchos más.
Es una huida en estampida pero que busca mantener la renta del Estado a como dé lugar. algo que el kirchnerismo viene usufructuando a nivel nacional desde hace dos décadas, y a nivel provincia de Santa Cruz desde hace más de 30. Los Kirchner siempre vieron al Estado como negocio, como se comprobó con el desfalco generado con plata de contribuyentes a través de Lázaro Báez, quien pasó sin escalas de empleado bancario a magnate de la obra pública en apenas pocos días cuando Kirchner asumió en 2003.
Habrá que ver si con el nuevo gobierno, sea de Javier Milei y su plan motosierra, o con Patricia Bullrich y su ajuste "racional", es posible revertir semejante maremoto de nombramientos. Massa igual cree tener una remota chance de entrar el balotaje. Aunque algunos dirigentes de ese espacio, y muchos gobernadores, creen que hay posibilidades de que Milei obtenga el 40% el 22 de octubre próximo y triunfe en primera vuelta. Sería una catástrofe para el peronimo kirchnerista en su 20 años de polémica historia.
Gane quien gane las próximas elecciones, el 10 de diciembre asumirá un nuevo Presidente de la Nación. Alberto Fernández no será reelecto. El oficialismo podría continuar en el poder si el más votado en los comicios fuera el candidato Sergio Massa. Pero existen chances reales, concretas y democráticas de que se produzca una alternancia en el Ejecutivo. Y no precisamente para mantener el status quo, sino para dar un giro de 180 grados que de una buena vez por todas le saque de encima el Estado que se come todo como un pacman, a contribuyentes cada vez más asfixiados por los impuestos y la corrupción en distintas áreas de gobierno.

A pesar de una prohibición que rige por un decreto firmado por Massa, a lo que se agrega lo prometido ante el FMI para cumplir con nuevos acuerdos, los K iniciaron un plan para profundizar su expansión en el Estado.

Día a día se designan nuevos empleados en cargos claves. Eso, mientras también se benefició a miles y miles de trabajadores públicos contratados como “planta transitoria” a la totalmente estable “planta permanente” (sin generalizar, muchos de ellos lo deberían tener merecido).

Los caminos para esquivar las trabas para sumar más militancia al Gobierno son, incluso, muy creativos. Hay nuevos e insólitos organismos, de nombres pomposos, pero de objetivos poco claros y en un contexto de crisis financiera total. Los K parecen intentar buscar quedarse a pesar de que probablemente deban irse del poder. Lo que puede revelarse sobre estas novedades es mucho. Pero conviene ir de a poco.

Tras la asunción de Sergio Massa como reemplazante de Batakis, el 2 de noviembre del 2022, se emitió la Decisión Administrativa 1086/2022, firmada por el entonces Jefe de Gabinete, Juan Manzur, y también por Massa, mediante la cual se “autorizaba el pase a planta permanente de 11.172 empleados públicos”.
Esos puestos no solo serían para acelerar la administración del Palacio de Hacienda con el nuevo ministro. También se les daba garantía de estabilidad laboral a trabajadores y militantes K en Desarrollo Social, Salud, Ciencia, Justicia, Derechos Humanos, la Procuración General del Tesoro, Interior, el INADI, la Cancillería, y otros organismos similares. Incluso se dotó de personal permanente a otras áreas desconocidos del Estado, como el Instituto de Ayuda Financiera para el pago de Retiro y Pensiones Militares. La Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria; o el Instituto Nacional de Rehabilitacón Psicofísica del Sur “Dr Juan Otimio Otesone”.
Cada día, en el Boletín Oficial, a pesar de aquel decreto para suspender los nombramientos en el Estado, pueden leerse más y más designaciones en puestos relevantes de varios ministerios. O no tanto: el ministro de Cultura, Tristán Bauer, garantizó 108 pases a planta permanente de empleados del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

Tras las PASO, la desazón que se palpita en el oficialismo es que el candidato K, Massa, no garantiza un triunfo electoral, por lo que un posible resultado negativo en las elecciones de octubre pone al funcionariado ante el temible llano. Jefes y militancia sin presupuesto estatal.

Es por eso que, además de los nombramientos antes mencionados, que son, por supuesto, muchos, pero muchos más que los enumerados, se agudizó el ingenio burocrático para crear nuevos organismos, o políticas públicas que, por razones obvias pero no del todo esenciales ni entendibles en medio de una crisis y un déficit presupuestario galopante, deberán tener empleados para cumplir con sus objetivos.

El 28 de agosto pasado, por ejemplo, el Instituto Nacional de la Música (INAMU), publicó en el Boletín Oficial la Resolución 349/2023, con la que informa a la población “que resulta necesario una línea de fomento que permita el desarrollo de diversos actores de la actividad musical vinculados a la producción, publicación y promoción de fonogramas”.

Es por eso que se aprobó el llamado “Fomento de los Sellos Nacionales”. El fin de este caritativo plan financiado con fondos de los contribuyentes está basado en que un nuevo “Consejo”, se supone, de expertos e idóneos en la materia, seleccione qué sellos discográficos merecen un subsidio de medio millón de pesos por su calidad en la producción musical.

El INAMU, entonces, se ve en la obligación de “designar” a los integrantes de ese “Consejo” que descubrirá los más notables “Sellos Nacionales” que necesitan, a pesar de su genialidad productiva, fondos públicos para subsistir.

Los ejemplos de designaciones en organismos novedosos, de este estilo, son cientos y cientos.

El jueves pasado, el Ministerio de Salud publicó la resolución 1927/2023, que creó el “Observatorio Federal de Talento Humano en Salud (OFETHUS)”, que cumplirá su tarea “en el ámbito de la DIRECCIÓN NACIONAL DE TALENTO HUMANO Y CONOCIMIENTO” que a su vez es “dependiente de la SUBSECRETARÍA DE CALIDAD, REGULACIÓN Y FISCALIZACIÓN de la SECRETARÍA DE CALIDAD EN SALUD de este MINISTERIO DE SALUD”. El nuevo OFETHUS será coordinado por dos nuevos funcionarios. Son Maia Berlin y Martin Recanatti.