Murió José Luis Telecher, el creador de Carozo y Narizota
Titiritero devenido productor televisivo de las famosos muñecos infantiles, también creó al conejo Pepe Pompín. Tenia solo 64 años
27 de noviembre de 2023
A los 64 años murió José Luis Telecher, titiritero que marcó la televisión infantil con sus creaciones como los entrañables Carozo y Narizota, que participaron de numerosos ciclos de Carlitos Balá o las Trillizas de Oro e incluso programas propios.
La noticia se supo con un mensaje que sus propias criaturas le dedicaron en redes. "A nuestro creador y padre, José Telecher, descanse en paz", se posteó, por caso, en la cuenta oficial de Pepe Pompín, el conejo que también surgió de la imaginación de Telecher.
Fabricante de esqueletos de alambre y corazones de tela, Telecher fue las manos gestantes de Carozo y Narizota y de Pepe Pompín. Por casi 50 años fue el alma y la tracción de Carozo, el que manejaba sus movimientos, mientras su hermana Patricia propulsaba a Narizota.
El "Gepetto" argentino le contaba el año pasado a Clarín, que hacía tres años que, para una performance en el teatro Picadilly, le había sacado la naftalina a sus muñecos que supieron ser furor en la TV de los 80 y 90.
"Ojalá lleguen a explotar otra vez, hay que encontrar el lugar, algunos consideran que 'ya fue', pero presiento que en algún momento van a volver a ser queridos como antes", soñaba Telecher entonces, sobre el destino su dupla ilustre de personajes que combatían el olvido en un pequeño estudio de Avenida Corrientes y Callao.
Sangre vasco francesa, Telecher llevaba la tele en el apellido "como destino". Nació en 1959, se crió en Caseros y a los 13 años ya trabajaba detrás de cámaras.
De preadolescente la TV era su tótem. Solía visitar cada semana el viejo canal 11, enamorado del detrás de escena. "Los domingos iba a presenciar el programa El tango del millón, me sentaba en la tribuna y soñaba. Veía los tachos, las luces y pensaba 'cómo me gustaría ser iluminador'. A los días, observaba las cámaras y soñaba: 'Cómo me gustaría ser camarógrafo'. Así me fui enamorando hasta que hablé con una titiritera que hizo de puente", decía ante Clarín en 2022.
"De cararrota le dije que yo hacía títeres en la escuela, pero era mentira. Me presentó a una productora y a los 15 empecé a a trabajar sin cobrar", se emocionaba el artista de los muñecos. "Pasó un año y medio hasta que me pagaron", confesaba. Su primera gran obra artística: una criatura confeccionada con una esponja, Don Sapo. El anfibio irrumpió en 1974 en el programa El Bochinche, que conducía Laura Escalada.
El paso siguiente fue emigrar a Canal 13. Una compañera de su hermana, empleada de una fábrica de abrigos, le obsequió retazos de corderito y la tela tomó forma de perro. De este modo nacieron Cachorro y Felicidad, los canes de Julieta Magaña. El emprendimiento familiar tenía poderosa forma de juego. Con 14 años, recibía la ayuda de su hermana Patricia, de 11 y del hermano menor, de 10. La magia recorrería más estaciones hasta el gran boom de Carozo y Narizota.