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El portero no declaró y quedó detenido
El encargado del edificio de Ángeles Rawson fue imputado al comprobarse que la chica volvió a la casa. La fiscal queria detener más personas
16 de junio de 2013
El portero del edificio donde vivía Ángeles Rawson quedó como único imputado en la causa de su asesinato y este sábado pro consejo de sus abogados se negó a declarar y por ese hecho quedó preso hasta el lunes donde nuevamente se lo convocará para que hable ante el juez de la causa.

El encargado, José Mangeri, fue imputado tras el testimonio de la empleada doméstica que trabaja en la casa de la familia de Ángeles Rawson y fue una de las claves para reorientar la investigación del crimen hacia el encargado del edificio.

Los investigadores probaron que la chica entró allí, pero la mujer de la limpieza sostuvo que no llegó a ingresar jamás a su departamento.

Por eso, se enfocaron en las áreas comunes del lugar, llevaron a declarar al portero y, tras ciertas dudas y contradicciones que presentó al declarar como testigo, decidieron arrestarlo e imputarlo.

En este marco, la noche del viernes cuando toda la familia estaba en la fiscalía declarando también surgieron sospechas sobre el padrastro tras el testimonio de una mujer con identidad reservada que dijo haberlo visto arrojar un paquete en un contenedor.

Sin embargo en el careo con Sergio Opatowski, quien fue llamado de urgencia esa noche, hubo contradicciones de la mujer y esa pista se desvaneció, aunque según fuentes judiciales, la fiscal Paula Asaro había pedido su detención junto a dos personas más y el juez no aceptó la iniciativa ante la falta de pruebas.

En ese marco, Asaro formalizó la detención del portero del edificio como posible autor del homicidio y el sábado el nuevo sospechoso –asistido por un defensor oficial, que no pudo leer el expediente por el secreto de sumario– se negó a declarar en la indagatoria. Seguirá preso.

El encargado –identificado como Jorge Mangeri, 45 años– también habría sido comprometido por la filmación de una cámara de seguridad. Su auto, un Megane de 1999, está siendo peritado para ver si se usó para trasladar el cadáver.

La esposa de Mangeri denunciaron ante la prensa que el hombre sufrió “aprietes” y “amenazas” durante la semana, e incluso que fue golpeado y “torturado” .

Según relató la mujer del encargado, Diana Saettone, el domingo anterior al crimen ellos comieron un asado en la casa de un familiar.

Y el lunes –día en que desapareció Angeles–, Mangeri trabajó pero al día siguiente se pidió una licencia médica porque comenzó a sentirse mal. La mujer desmintió que él haya estado prófugo y explicó que su esposo tiene algunos raspones porque estuvo trabajando en su auto.

Esta situación pudo se apreciada con la filmación e un canal de noticias que el día del allanamiento de la casa lo mostro en la puerta sin heridas en la cara.

El viernes había sido una noche de secuencias vertiginosas, con una declaración testimonial de los familiares de Angeles que se extendieron 14 horas, hasta pasadas las 2.30 del sábado.



La aparición repentina de un testigo encubierto había puesto en la mira al padrastro de la chica, Sergio Opatowski. Y l as propias contradicciones surgidas en los testimonios de los distintos integrantes de la familia y de su entorno habían surgido fuertes sospechas sobre este hombre y el medio hermano de la víctima.

Los mismo voceros aseguraron ayer que una declaración clave fue la de la empleada doméstica, que durante varias horas se mantuvo en la versión de que la chica no había entrado al departamento mientras ella estuvo trabajando allí, durante la mañana del lunes.