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Una odisea con un secuestro virtual
El empresario Fernando Marín padeció por 4 horas el secuestro virtual de su hijo. Imitaron su voz, usaron 5 celulares y seguimiento por cámaras
4 de octubre de 2013
Mientras se despliegan nuevas estrategias pasadas de moda para combatir la inseguridad, los delincuentes muestran un alto nivel tecnológico y operativo para tener a una familia en vilo más de cuatro horas, hacerse de un importante botín y demostrar su capacidad de tareas en los tradicionales secuestros virtuales.

Esto le sucedió al empresario Fernando Marín, quien padeció el "secuestro virtual" de uno de sus hijos y , según su relato, la conmoción por el operativo desplegado por los delincuentes que incluyó al menos cinco teléfonos al mismo tiempo, la imitación de la voz de su hijo secuestrado y seguimiento en la calles a través de cámaras de seguridad.

"Llegué a Escobar, donde vivo, desde Buenos Aires, y sonó el teléfono fijo, y tuve la mala suerte de atenderlo; con un vocabulario muy fluido, me informaron que había habido un accidente en una ruta, donde colisionaron tres autos y que presumían que había involucrado a un familiar", relató Marín.

"Me dijeron que me quedara tranquilo, que estaba bien pero en estado de shock, y que tratara de contenerlo. En ese momento me pidieron que les pase el celular (el número) porque la línea tenía frituras; me decían que lo contenga y me pusieron una persona al teléfono; cuando me habla era mi hijo", contó.

El empresario estaba con su mujer. "Cuando habló, me dice: 'Papá, me van a matar, por favor papá, me van a matar'. Ahí otra persona, una tercera, dice: 'Te dije que iba a gritar, cortale el dedo ahora o matalo porque nos van a agarrar". "Todo esto fue en un diálogo de 20 segundos", explicó Marín.

"En ese momento se bloqueó mi alma, se bloqueó el alma de mi mujer. Ahí yo intento usar el celular, ella le da el suyo (el número de celular) porque el delincuente quería tener dos líneas; cuando intento llamar el secuestrador lo detecta y me dice: 'Se les acabó el tiempo, lo mato, lo mato'. Ahí yo apago mi celular", continuó.

A esa altura, los delincuentes ya tenían controlada a la esposa, a través del celular, y a él, en el teléfono de línea. Según Marín, la plata que tenía en su poder no era suficiente para los delincuentes, quienes querían un botín mayor. Su mujer subió a la camioneta y volvió al departamento que tiene la familia en Capital para juntar más dinero.

"Mi mujer volvió a Buenos Aires, llegó al departamento que tenemos en el centro; hicieron subir al casero, anulando también su teléfono (celular)". Según remarcó Marín, los delincuentes trabajaban con no menos de cinco teléfonos en red porque lo cruzaban con su mujer, con el casero y escuchaba en segundo plano los (falsos) lamentos de su hijo.

"Se estableció un diálogo muy tenso, muy sentido, el delincuente comprendía mi angustia pero me decía que él tenía que cumplir con su trabajo", resumió Marín.

Incluso, Marín reveló que la esposa al intentar subir a la Autopista Buenos Aires – La Plata cometió un error y debió retomar en contramano, situación que fue registrada por el delincuente, que aparentemente estaba observando a través de algún sistema de cámara.

"Cuando se equivoca mi mujer al subir a la autopista, toma Huergo en contramano y el tipo me dice: 'ella va tranquila, pero está media boluda se acaban los tiempos, hay muchas cámaras", indicó.

Tras las negociaciones, luego de haber entregado el botín, Marín relató: "Con una soberbia absoluta, cuando termina todo me dice: 'tu mujer tuvo unos ovarios bárbaros y yo era un señor'. Me contó que estaba en la cárcel, trabajando en red, y que llamara a mi hijo; cuando me atiende mi hijo, él (el delincuente) estaba en línea, y me hizo escuchar la grabación y el diálogo que habíamos mantenido esas cuatro horas".

Luego de realizar la denuncia ante la Justicia, el empresario pidió a la sociedad y a las autoridades que estuvieran "alerta" por la aparición de este tipo de modalidad delictiva.