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Papelón de AFA: con Don Julio no pasaba
Idas y vueltas para primero suspender parcialmente la fecha y luego dar marcha atrás. La presión del Gobierno para que la "pelota no se detenga"
27 de agosto de 2014
En medio de una puja entre el Gobierno y la CGT opositora, la Asociación del Fútbol Argentino, con la presidencia ahora de Luis Segura, con menos cintura política que Julio Grondona vivió una jornada que rayó el papelón.

Segura tuvo idas y vueltas que demostraron su poca experiencia para manejar crisis de este tipo donde Don Julio se manebaja como "pez en el agua".

Comenzó el martes con la decisión de postergar los partidos de Boca y River, que debían jugar hoy (los xeneizes, en La Plata, ante Estudiantes; los millonarios, en el Monumental, frente a Defensa y Justicia). Además, los otros tres partidos de la fecha, que debían disputarse mañana, en ocasión del paro organizado por Hugo Moyano, también fueron reprogramados.

Era una fecha de cinco juegos. Diez horas después, y tras innumerables reuniones, idas y venidas, marchas y contramarchas, la AFA resolvió dejar todo como estaba. Y que los cinco partidos que habían sido reprogramados se jueguen como estaba previsto.

"Cada club determinará si juega sin público o no", fue la respuesta que ensayó Pablo Paladino, máximo responsable del Fútbol Para Todos, a la salida de una reunión en el edificio de la AFA. La presencia de Paladino explicita la voluntad del Gobierno de que haya fútbol; de que la pelota funcione, una vez más, como antídoto de la política.

El Gobierno comenzaba a jugar su propio partido. Como dueño de los derechos televisivos (por los que paga $ 975 millones al año), quería fútbol. Más aún con el país parado. "Desde las altas esferas están viendo cómo pueden hacer para jugar", fue el mensaje que recibió de la AFA el presidente de uno de los clubes que iban a hacer de locales mañana. Sus jugadores, por las dudas, estaban concentrados.

Al teléfono de Luis Segura también llamó Carlos Tomada, ministro de Trabajo. Y le refirió la intención de que la pelota rodara mañana, día del paro. Segura, solícito, se encargó de transmitir esa idea a varios directivos.

Al mediodía, parecía que los partidos que habían sido postergados por el paro finalmente se jugarían. Restaba un detalle: la logística. O sea, cómo hacer para abrir los estadios cuando quienes se encargan de abrir la cancha -los afiliados de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles /(Utedyc)- se pliegan a la medida de fuerza convocada por Moyano. Ese detalle quedaría sin resolverse aún entrada la noche.

El otro funcionario preocupado por la pelota fue Jorge Capitanich. El jefe de Gabinete convocó a los dirigentes de la AFA a una reunión en su despacho a media tarde. Concurrieron Julio Baldomar (Vélez), Guillermo Lorente (Newell's), José Lemme (Defensa y Justicia), Miguel Silva (Arsenal) y Carlos Coloma (Quilmes).

Ya en Balcarce 50 se sumaron Alejandro Marón (Lanús) y Eduardo Villalba, máximo responsable de la seguridad en las canchas porteñas. "¿Cómo pueden hacer para jugar a pesar del paro?", preguntó Capitanich. Los dirigentes se mostraron unidos en la negativa. Le recordaron que los empleados de Utedyc son quienes abren las puertas de las canchas, quienes organizan el espectáculo. Sin ellos, es imposible.

En el despacho del jefe de Gabinete se sondeó la posibilidad de jugar sin público. Los dirigentes tampoco accedieron. "¿Desde cuándo los clubes tienen que pagar el precio de una interna del Gobierno con el sindicalismo? ¿Cómo le voy a decir a mi gente que no puede ir a la cancha a ver a su equipo?", protestó uno de los presentes. Capitanich entendió que jugar sin hinchas no era una posibilidad.