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La AFA comienza a definir su futuro
Este jueves se realizará la asamblea para la continuidad de Luis Segura por un año más. Presiones de los clubes grandes ¿Fin del modelo?
23 de octubre de 2014
Este jueves se comenzará a definir el futuro del argentino, cuando los 50 asambleístas que se reuniran avalen a Luis Segura como presidente de la AFA, por un años más, aunque la gran duda es saber si será por apoyo mayoritario o se abrira un juego de internas.

La asamblea extraordinaria que comenzará a las 19.30 ratificará a Segura como continuador del mandato de Julio Grondona, que vencía en octubre del año próximo.

La incógnita, no menor, es saber si lo hará por unanimidad (el grondonismo tiene mayoría propia) o si habrá abstenciones por parte del grupo de clubes conocido en la AFA como el G-10, que busca una renovación en los cargos más importantes.

El apoyo irrestricto de esos dirigentes, representantes de Boca, River, San Lorenzo y Racing, entre otros, a la continuidad de Segura dependía de que el presidente aceptara entregar a alguno de sus aliados como gesto negociador.

"Lemme [José, presidente de Defensa y Justicia y tesorero] no va más", fue una de las condiciones que le impusieron a quien hoy verá extendido su mandato por un año. Entonces, el próximo tesorero no debería ser grondonista.

Además de tener más influencia en las decisiones de la AFA, el G-10 condiciona su apoyo a que el grondonismo residual que encarnan Segura y el secretario general, Miguel Silva, acceda a entregar las planillas y los contratos de los sponsors del seleccionado, entre otros requisitos.

El grupo se reunió hace 45 días en la casa de Armando Pérez, presidente de Belgrano (Córdoba). Allí se barajó la posibilidad de plantarle batalla a Segura. "¿ Y si jugamos ahora?", se preguntó uno de los asistentes al encuentro. Muchos miraron al cordobés Pérez.

Fue, apenas, una posibilidad. La descartaron de plano: no les daba el tiempo.

El orden del día de la asamblea establece que deben determinarse los cargos del comité ejecutivo. Uno de los apuntados, como se dijo, es Lemme. El primer nombre que surgió para reemplazarlo desde el G-10, auspiciado por Marcelo Tinelli, fue el de Matías Lammens, presidente de San Lorenzo. No hubo demasiado quórum.

La cuestión comenzó a cambiar cuando se puso sobre la mesa a Eduardo Spinosa, número 1 de Banfield. Además de ser contador público, es amigo personal de Gabriel Mariotto, vicegobernador bonaerense, lo que le asegura una buena llegada a la Casa Rosada. Spinosa era el candidato de consenso y hasta ayer parecía estar todo dado para su nombramiento. Lo único que no cerraba para el G-10 era que el kirchnerismo le hubiera pedido a Segura que nombrara a Spinosa. Los dirigentes de estos diez clubes sienten que ya cedieron demasiado a cambio de los miles de millones de pesos que pone el Ejecutivo por el Fútbol Para Todos. Piensan que es tiempo de recobrar algo de la autonomía perdida.

Aunque no lo quiera, el año que tendrá Segura en el sillón de Grondona estará teñido de política. Tanto, que es probable que las elecciones de la AFA, previstas para octubre de 2015, se posterguen un mes y se celebren con un nuevo Presidente de la Nación. Habrá que ver qué ocurre con la modificación del estatuto, por tratarse en la asamblea de diciembre.

El G-10 pretende que se elimine el requisito de los cuatro años de antigüedad en un cargo dirigencial en clubes para poder acceder a la presidencia de la AFA, mientras que el grondonismo residual y, sobre todo, el Gobierno, quiere mantenerla. La reforma, cuyo tratamiento para fin de año será ratificado en la asamblea ordinaria de hoy, por efectuarse luego de la extraordinaria que ungirá a Segura y también aprobará el balance, condicionará el futuro.