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Lanata recibirá un trasplante en febrero
Será de riñón y se lo donaría su esposa. Admite problemas para dejar de fumar pero no pierde confianza: “Si dejé las drogas, puedo”, asegura
1 de febrero de 2015
Jorge Lanata, uno de los periodistas más polémicos y con uno de los programas de mayor audiencia en radio, recibirá un trasplante de riñón que podría ser donado por su esposa.

Sus problemas de salud, que lo obligan a realizarse diálisis en forma periódica, lo obligarán a someterse a esa cirugía.

Mientras, uno de los comunicadores que más daño le hace a la imagen del kirchnerismo con sus filosas críticas, lucha por dejar de fumar, algo que parece improbable y que tiene la mala costumbre de exhibir desafiante cada vez que se lo ve en público.

Lanata sufre problemas respiratorios, diabetes y una insuficiencia renal con la que lidia desde octubre del 2011.

Su programa en TV “Periodismo Para Todos” incluía un sketch en el que la sueca Alexandra Larsson hacía de enfermera, pero lo levantó cuando dejó de necesitar el tratamiento. Hace un mes tuvo que volver, de emergencia: martes, jueves y sábados se conecta a una máquina que hace el trabajo que sus riñones ya no pueden. En diálogo con la revista Noticias, Lanata confirmó que en febrero le realizarán el trasplante de riñón.

Noticias: ¿Quiere o lo necesita? Lanata: No, no. A ver, es una mezcla. Tuve que volver a la diálisis porque me había operado una hernia, me dolía mucho y me dieron metadona, un analgésico que me mató. Me desequilibró todo.

Noticias: ¿El alcohol tuvo algo que ver con esta recaída?

Lanata: No, si yo no tomo alcohol.

Noticias: ¿No?

Lanata: No, cada tanto.

Noticias: Había rumores de que tomaba whisky, etiqueta azul.

Lanata: No, pero tomo un whisky cada tanto. No tomo alcohol, no tomo vino en las comidas.

Noticias: ¿No?

Lanata: Cada tanto tomo un vino.

Noticias: ¿Entonces no existió ese mes loco en el Faena?

Lanata se ríe y suelta una puteada. Son casi las once de la noche del miércoles 6 y está sentado en el comedor de su departamento de Avenida del Libertador. Su esposa, Sara Stewart Brown, quizás escuche desde la cocina. Él la llama Kiwi y ella se presenta con ese nombre. Jamás se tutean. Se casaron en el 2011, después de más de quince años de relación y una hija en común. En septiembre habían anunciado una separación que resultó apenas un impasse: él se mudó provisoriamente a un departamento del Hotel Faena. Se decía que iba a Tequila, que invitaba copas, que volvía tarde. Ese mismo mes fue la operación de hernia y el 8 de octubre, la crisis que lo devolvió a diálisis. Stewart Brown lo acompañó igual en la Fundación Favaloro, primero, y en el Hospital Británico, después. Cuando le dieron el alta, Lanata volvió a su casa.

Lanata: Yo no hablo de eso. No hablé cuando me separé, tampoco voy a volver a hablar cuando me reconcilié.