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Insólito: los prófugos ya usan ropa de policías
Al menos en uno de los tiroteos en Santa Fe Schilaci y los hermanos Lanatta llevaban esa vestimenta. ¿Quién les proporciona las armas y la logística? 'Película' de terror
8 de enero de 2016
En lo que ya constituye ya un caso insólito que eriza la piel, la cinematográfica búsqueda de los tres prófugos del Triple Crimen de General Rodríguez tuvo otra jornada al borde de un ataque de nervios para las autoridades policiales, que incluyó dos tiroteos.

En el sur de la provincia de Santa Fe, alredor de las 7:30 del jueves, mientras se realizaban operativos los tres prófugos, Martín y Cristian Lanatta, y Víctor Schillaci, intentaron fugarse a bordo de la Renault Kangoo, patente NCA960 que pertenecía a Elvira Susana Martínez, la ex suegra de Martín Lanatta.

Dentro de ese vehículo fueron hallados dos teléfonos celulares que serán peritados. Los prófugos se cruzaron con dos gendarmes y hubo un feroz tiroteo.

"Los sorprendieron porque los tres estaban vestidos de policías", indicaron desde el Ministerio de Seguridad.

El operativo se había realizado por orden del juez federal Sergio Torres, quien había firmado tres órdenes de allanamiento a partir de datos que aportó la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

Durante la madrugada se detuvieron a otras cinco personas en la zona sur de la provincia de Buenos Aires vinculadas con la fuga por pedido de los fiscales provinciales que intervienen en el investigación. Los prófugos se habían refugiado en una deteriorada vivienda campera, cerca de la ruta provincial número 6.

En el lugar había una garrafa, algunas frazadas, papel higiénico, restos de comida, vasos, platos y otros utensilios de cocina, además de bidones de agua.

En el primer enfrentamiento, en un camino rural entre San Carlos Norte y Gesler -dos localidades del oeste de la provincia de Santa Fe- resultó herido un gendarme en un brazo.

Este efectivo, un rosarino de 44 años, ratificó en el Hospital Suchón, de San Carlos Centro, que hizo contacto visual con los tres presos, que dispararon con un FAL, tal como había ocurrido en el tiroteo de la localidad de Ranchos, en la madrugada del 31 de diciembre.

Los prófugos decidieron cambiar de auto y se llevaron una camioneta de la propia Gendarmería, una Berlingo blanca.

A partir de ese momento comenzó un raid de película.

Cuando cayó el sol, las fuerzas de seguridad comenzaron a utilizar cámaras térmicas para intentar ubicarlos entre altos maizales.

"Estamos muy cerca", repetían los investigadores, hasta ahora sin suerte.