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El cura Brochero ya es un santo para la Iglesia Católica
El Papa lo proclamó en presencia de Macri. También al "niño mártir" de México. Fue ante una multitud de fieles que esperaban este santificación
16 de octubre de 2016
Con Mauricio Macri en el El Vaticano, el papa Francisco proclamó este domingo santo al "cura Gaucho", el argentino José Gabriel Brochero.

También al "niño mártir", el mexicano José Sánchez del Río, ante una multitud de fieles que asistían a la ceremonia en la plaza de San Pedro en el Vaticano. Tras pronunciar la tradicional fórmula en latín para proclamar la santidad de los dos latinoamericanos, el papa rezó por ellos y elogió el "corazón generoso y fiel" de los nuevos santos de la Iglesia.

Los dos nuevos santos latinoamericanos, que vivieron a comienzos del siglo XX, son figuras que representan a la iglesia católica en ese continente: una comprometida con los pobres y enfermos, otra dispuesta a sacrificar la propia vida por su fe religiosa.

"Los santos son hombres y mujeres que entran hasta el fondo del misterio de la oración. Hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos", explicó el papa ante miles de fieles.

Durante la ceremonia también fueron canonizados otros cinco santos: los franceses Salomón Leclercq (1745-1792) e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (1880-1906), el español Manuel González García (1877-1940) y los italianos Ludovico Pavoni (1784-1849) y Alfonso Maria Fusco (1839-1910).

Las reliquias de los siete nuevos santos, entre ellas fragmentos de huesos, fueron bendecidas por el papa Francisco.

Ellos representan "el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para vencer la guerra sino para vencer la paz", recalcó el papa, recordando que "hay que orar siempre sin desanimarse".

Unas 80.000 personas, según precisó la oficina de prensa del Vaticano, asistieron a la ceremonia, entre ellos unos mil argentinos y otros tantos mexicanos, además de religiosos y autoridades como el presidente argentino Mauricio Macri y la ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal. También estaban familiares de los nuevos santos, así como de los dos niños que se recuperaron milagrosamente e inexplicablemente para la ciencia por intercesión de los dos santos latinoamericanos.

Al término de la ceremonia religiosa, bajo un sol primaveral, al son del himno de la virgen de Guadalupe, se inició la fiesta en honor de los nuevos santos.

Miles de peregrinos vitoreaban a los nuevos santos, entre ellos los cientos de argentinos de la provincia de Córdoba, que exhibían fotos y estatuillas del "cura Brochero", con su típico sombrero, algunas montado en una mula y otras con las frases célebres del religioso.

Por su parte unos 800 mexicanos, guiados por una enorme cruz, se congregaron en un sector de la explanada, muchos de ellos izaban banderas tricolores, estandartes y carteles con el nombre de "Joselito", como llaman al joven mártir, cruelmente asesinado a los 14 años durante el sangriento conflicto conocido como la Guerra Cristera entre 1926 y 1929.

El papa Francisco lucía particularmente emocionado, abrazó y saludó uno por uno al centenar de obispos argentinos y mexicanos que viajaron especialmente para la ocasión, marcada también por el fervor religioso.

"Envío un pensamiento especial a las delegaciones oficiales de Argentina, España, Francia, Italia y México. Que el ejemplo y la intercesión de estos iluminados testigos (de fe) los ayuden en sus compromisos tanto en el campo laboral como de servicio", dijo el papa. En Argentina, decenas de miles de peregrinos celebraron en la villa cordobesa que lleva su nombre, al primer santo nacido y fallecido en ese país.

"Era un gaucho criollo, un gaucho que andaba con los enfermos, andaba en todo, en todas partes, hizo muchas obras acá, caminos, iglesias, todo hizo", aseguró Ramón Leiría, un cordobés de 70 años, quien siguió la ceremonia en directo por televisión a en pantallas gigantes.

Los fieles le atribuyen a ese primer santo argentino numerosos milagros y suelen dejar ante la imagen del sacerdote en la iglesia local cartas con pedidos y agradecimientos.

Con esas canonizaciones, Francisco se convierte en uno de los pontífices que más ha proclamado santos en tres años de pontificado, entre ellos a los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II en 2014 y a la madre Teresa de Calcuta este año.