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¿Narco y testaferro?: vinculan a empresario con tráfico de drogas
Es Carlos Tomeo, a quien Carrió acusa de ser testaferro de Aníbal Fernández. Le allanaron 5 propiedades en el country Abril: U$S 900 mil cash
22 de marzo de 2017
Cada dato que va surgiendo indica que el narcotráfico penetró con fuerza a la política, la Justicia y las fuerzas de seguridad en la Argentina, en lo que puede ser el principio de un Estado fallido que se fue cocinando a fuego lento con el kirchnerismo.
Los policías que entraron al exclusivo country Abril, de Berazategui, encontraron al empresario Carlos Daniel Tomeo durmiendo junto a su mujer, lo despertaron y le entregaron la citación: este jueves a primera hora deberá presentarse ante el juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena acusado de lavar dinero para el capo narco colombiano Ignacio Alvarez Meyendorff, detenido en la Argentina en abril de 2011 y extraditado a Estados Unidos en 2013.

Luego de ese trámite rutinario, el trabajo se volvió más entretenido y asombroso. Los investigadores descubrieron que Tomeo -dueño de una empresa tabacalera y de hoteles, además de ser señalado por Lilita Carrió como testaferro de Aníbal Fernández- estaba viviendo transitoriamente en una casa alquilada, pero pronto se mudaría a una mansión de tres pisos ubicada en el mismo country.

Cuando revisaron este lugar, los policías de la Ciudad -a cargo del operativo- encontraron una flota de autos de lujo estacionados sobre el piso de mármol blanco de carrara.

No se los llevaron, pero sí secuestraron los papeles de cinco BMW, un Porsche, un Camaro blanco, una Ferrari de 2008, un Volkswagen Golf GTI, una moto Ducati, una Agusta y dos jet ski. El mobiliario no se quedó atrás. Según testigos, Tomeo había instalado un microcine, un simulador de manejo de autos de carrera y un helipuerto en la terraza, ademas de una pileta climatizada en el subsuelo y una cocina con cinco hornos.

Todo este lujo y extravagancia se mezclaba en su vida cotidiana con detalles curiosos, como cientos de billetes de cinco pesos apiñados en fajos dentro de una mesita ratona o dólares guardados dentro una caja de cartones de cigarrillos.

En cuanto a esta última, al olerla, los perros antidrogas se volvieron tan locos que el juez Villena ordenó el uso de un georadar de Gendarmeria para escanear toda la casa en busca de cocaína.

Hasta el cierre de esta nota la cuenta del dinero secuestrado rondaba los 900.000 dólares y dos millones de pesos en efectivo (la suma da más de 16 millones de pesos). A eso se sumaban 19 autos y tres armas (con los papeles en regla). Los 100 pares de zapatos de la esposa del empresario, en cambio, no fueron incautados.

El operativo ordenado por el juez Villena tiene relación con la megacausa “Luis XV” pero se centró sólo en Tomeo, a quien investiga puntualmente por haberle comprado un campo a Meyendorff tras su detención en 2011, cuando el capo comenzó a desprenderse de sus bienes o a pasárselos a testaferros para evitar que fueran decomisados. En total se realizaron 20 allanamientos. Además de la casa donde vive Tomeo y de la mansión a la que se iba a mudar, se hicieron procedimientos en otras tres propiedades de Abril que se le atribuyen, en tres escribanías, cuatro concesionarias de autos de Quilmes y dos bancos donde tenía cajas de seguridad que, certificaron, ya había cerrado. También se allanaron cuatro campos en los que había unas dos mil cabezas de ganado. Como medida extra el juez Villena congeló bienes y cuentas del empresario y le prohibió salir del país.

Aunque gran parte del caso “Luis XV” -iniciado con el decomiso de 260 kilos de cocaína en 2012- ya tuvo sentencia, o se encuentra esperando fecha de debate oral, en el juzgado de Villena siguieron avanzando para cerrar puntas que quedaron sueltas en el expediente. Tomeo era una de las más importantes.

De hecho, el nombre del empresario, y su supuesta función como testaferro y asesor financiero de la familia Meyendorff, ya consta en el procesamiento que la Justicia Federal de Lomas de Zamora firmó contra los miembros del clan en agosto de 2013.

En ese documento, al que accedió Clarín, se detalla que Tomeo le compró al colombiano el campo “Ana José”, situado sobre la ruta 210, kilómetro 54,500 de la localidad de San Vicente, provincia de Buenos Aires. Por él, oficialmente, figura un pago de 1.150.000 dólares. Tomeo sostiene que hizo la compra en 2010, antes de que Meyendorff fuera detenido y se revelara su rol narco.

Cerca del colombiano se dice que Tomeo lo estafó, se aprovecho de él e incluso -algo coaccionado- debió devolver un millón de dolares a la familia del capo.

Todo esto pasó desapercibido para el público en general hasta el año pasado, cuando la diputada Carrió puso a Tomeo bajo el reflector y lo acusó de manejar dinero sucio de la política en complicidad con Aníbal Fernádez. Ladenuncia quedó a cargo del juez federal de Quilmes Luis Armella, quien allanó una casa del empresario tabacalero y le secuestró cuatro millones de pesos que guardaba en cajas de cigarillos.

Meses más tarde, por orden de la Cámara Federal, Armella adjuntó esa causa a una investigación que llevaba la jueza federal María Romilda Servini, iniciada contra Tomeo por un reporte de operación sospechosa. La Unidad de Información Financiera lo había denunciado por transferencias extrañas realizadas desde china supuestamente por la tabacalera Hongta Tabaco Group.

“Siempre en contacto con la vida sana y con la pasión por realizar emprendimientos, el Dr. Carlos Daniel Tomeo decidió invertir en la industria hotelera del sur del país”, anunciaba el mismo Tomeo en su blog en 2012. Hoy, con tres causas por lavado y una por evasión impositiva, los vientos parecen soplar en otra dirección.