Un sector industrial clave cayó 4,1% en marzo y el uso de la capacidad instalada sigue en baja
Empresas del sector enfrentan dificultades por la baja demanda interna y márgenes ajustados, mientras el empleo y la actividad muestran retrocesos en las principales provincias
La actividad metalúrgica en Argentina profundizó su tendencia contractiva durante marzo, con una baja interanual de 4,1% y un uso de la capacidad instalada en el nivel más bajo de los últimos cuatro años, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
El sector, que reúne a diversas ramas productivas en todo el país, acumula una caída de 6,9% en lo que va del año, en un contexto de fuerte retracción de la demanda interna y dificultades crecientes para sostener el empleo.
El informe mensual elaborado por ADIMRA expone que, pese a que el índice de producción metalúrgica registró un incremento de 1,5% respecto de febrero, la comparación anual revela un escenario de contracción que afecta a la mayoría de los rubros.
El uso de la capacidad instalada se ubicó en 41,8%, una marca que no se observaba desde hacía cuatro años, y que implica un descenso de 5,3 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior.
En la evaluación sectorial, se observa que la contracción abarca a los segmentos más relevantes de la cadena metalúrgica.
Los rubros de otros productos de metal, bienes de capital, equipamiento médico y equipo eléctrico mostraron caídas interanuales de -6,7%, -6,6%, -6,5% y -5,8%, respectivamente. El sector fundición también retrocedió, con un descenso de 3,2%.
En contraste, maquinaria agrícola avanzó 1,8%, carrocerías y remolques subieron 2,0% y autopartes aumentaron 2,1%.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió sobre el momento crítico que atraviesa la industria.
“La utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos históricos expone con claridad el deterioro estructural que atraviesa el sector”, expresó.
Según Del Re, “las empresas metalúrgicas enfrentan una situación crítica, con márgenes cada vez más comprometidos y un horizonte inmediato muy poco alentador. La persistente falta de demanda interna agrava este escenario y ya tiene un impacto directo y creciente sobre el empleo, configurando un cuadro de extrema preocupación para toda la cadena productiva”.