La activista estaba internada en el Hospital Italiano y falleció acompañada de su familia. Tenía 95 años. Su hijo fue secuestrado en 1975
Taty Almeida, una de las referentes históricas de las Madres de Plaza de Mayo, murió este domingo a los 95 años.
Hace tres semanas que estaba internada en el Hospital Italiano y en las últimas horas se agravó su estado de salud.
A través de sus redes oficiales, Madres de Plaza de Mayo confirmó el fallecimiento y despidió a la activista con un emotivo mensaje: “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.
“Tuviste además la enorme sabiduría y capacidad de caminar junto a los más jóvenes, acompañando y escuchando siempre. Con una generosidad inmensa abriste caminos, supiste construir puentes, sembrar compromiso y hacernos parte de una causa colectiva mucho más grande que uno mismo. Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente”, agregó el comunicado.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, popularmente conocida como Taty Almeida, nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano.
Docente de formación, su vida cambió radicalmente el 17 de junio de 1975 cuando su hijo Alejandro Martín Almeida, de 20 años, estudiante de primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires y empleado en la agencia estatal Télam, fue secuestrado por la Triple A. Desde entonces permanece desaparecido.
En 1979 se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo y, tras la división de la organización en 1986, integró la Asociación Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, donde se convirtió en una de las referentes más persistentes en la demanda de Memoria, Verdad y Justicia por los detenidos desaparecidos durante la dictadura.
Hija de un oficial de Caballería y con una familia de tradición militar, Almeida cursó el magisterio en la Escuela Normal Superior N° 7 de Almagro y ejerció como maestra antes de casarse en 1953 con Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana.
En Madres, Almeida colaboró con equipos forenses para la identificación de restos y el impulso de los juicios a los responsables del terrorismo de Estado. También participó activamente en charlas, conferencias y eventos nacionales e internacionales, enfatizando que el plan represivo no comenzó con la dictadura sino que tuvo antecedentes claros entre 1974 y 1975.
Su trayectoria incluye múltiples reconocimientos públicos. En 2011, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada en Derechos Humanos. Recibió doctorados honoris causa de universidades como la Nacional de Córdoba (2017) y la Nacional de las Artes (2019).
El 18 de abril de 2026, a los 95 años, la Universidad de Buenos Aires le otorgó el mismo título en una ceremonia realizada en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras, ante un auditorio colmado por estudiantes, docentes, familiares y militantes de derechos humanos.