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16 de julio de 2026
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El gen argentino, la emoción, la épica, todo junto y más
La Selección argentina se metió en la final del Mundial 2026 ganándole a Inglaterra por 2 a 1, en una remontada a pura emoción y épica, sacando a relucir el gen argentino futbolístico, y más también
16 de julio de 2026
Por Adrián Taccone, para Asteriscos.tv

Las lágrimas, la emoción, la incredulidad por momentos, pero el no bajar los brazos e intentarlo siempre, se mostraron en todo su esplendor en el 2 a 1 final de Argentina sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, y en gran parte sacó a relucir ese gen argentino, ese ADN que lleva el fútbol tan arraigado en su gente y sus jugadores.

Parecía una quimera que 40 años después, desde aquél histórico 2 a 1 en México con Maradona, la "Mano de Dios" y "El gol del siglo", todo resumido en 90 minutos, pudiera vivirse una historia cuasi similar con Lionel Messi en cancha, en una estadio de Estados Unidos y el mismo resultado, pero con el pasaje al partido decisivo del torneo y colgando la tercera estrella, por el tìtulo obtenido en Qatar 2022.

La idea de Lionel Scaloni, de sacar a Rodrigo De Paul y meter a Giuliano Simeone, para reforzar la parte derecha de la defensa, dio resultados, aunque en el primer tiempo no prosperó mucho en la ofensiva.

La rispidez y el condimento especial de ser un clásico del fútbol mundial, con la historia atravesada por la Guerra de Malvinas en el medio, se vivieron desde el primer minuto, con el roce de Leandro Paredes y Bellingham que presagiaba lo que iba a avecinarse, en un partido por demás vibrante.

Sin embargo, poco ofreció la primera parte, y a poco de iniciarse el segundo Inglaterra consiguió el gol con una jugada típica de la Premier League, con un centro desde la derecha y la entrada de Gordon a las espaldas de Molina para vencer al "Dibu" Martínez y poner el 1 a 0 parcial.

Pero ahí fue cuando el equipo -vestido de azul, otra "señal"- sacó de la vitrina la Copa del Mundo, la colocó metafóricamente en el centro del campo y salió a defenderla a capa y espada. No solo con corazón y coraje, apretando los dientes y jugándose a cada instante por el compañero, sino también con juego, fútbol y una capacidad de adaptación al partido increíble, o no tanto.

Es que Scaloni sacó a Parede, lo mandó a Enzo Fernández al centro del mediocampo y también ingresaron Nicolás González, Lautaro Martínez y la vigencia de Otamendi.

Enzo Fernández remató desde afuera del área tres veces, con dos balones por encima del travesaño y otro que sacó el arquero rival, pero era solo el anticipo. Mac Allister pegó dos remates en los palos. Y el arco inglés se sentía vulnerable.

El golazo de Fernández, a cinco minutos del final, fue un golpe que dejó "groggy" a los ingleses y Argentina salió a dar el zarpazo final. Messi y ese símbolo que significa su presencia, se recostó por la derecha, capturó una pelota y con la derecha envió un centro preciso para que Lautaro Martínez ponga el 2 a 1 y desatase la locura, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo futbolístico.

Podríamos decir mil cosas, agregar mil frases o bien inventar adjetivos, a los ya dichos en otras ocasiones, pero es casi increíble entender porqué mientras se escriben estas líneas las lágrimas invaden el teclado. Será porque 40 años después resuenan esa palabras de Víctor Hugo Morales, quien tras el segundo gol de Maradona en el Azteca dijo: "...Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2-Inglaterra 0”.