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6 de noviembre de 2026
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El Gobierno considera que la crisis política en Paraguay no altera el escenario regional
En Casa Rosada atribuyeron la salida del mandatario a un conflicto interno y confían en que su potencial sucesor, Pedro Alliana, sostendrá su política aperturista
6 de noviembre de 2026
Mientras analiza con cautela el desarrollo de la sucesión política en Paraguay, el Gobierno descarta que la renuncia de Santiago Peña tenga consecuencias sobre su agenda en la región y su política aperturista en el Mercosur.

En ese sentido, en Casa Rosada leen la crisis que terminó con el mandato del presidente paraguayo como un conflicto interno de su país, sin impacto directo sobre la Argentina.

“No afecta en nada”, remarcó una fuente con acceso directo al despacho presidencial, y agregó: “Sigue gobernando el Partido Colorado, que es aliado nuestro”.

Según esa mirada, si el vicepresidente de Peña, Pedro Alliana, logra ordenar la situación política, tendrá chances de asumir en su lugar e ir por la presidencia más adelante. “Era el plan original”, sostuvieron.

Sin embargo, la estabilización política de Paraguay todavía es incierta.

Peña anunció su renuncia este jueves en un mensaje grabado, en el que dijo que tomó la decisión para preservar la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas.

Su salida se precipitó por la intervención de Ueno Bank, que dejó a millones de ahorristas sin acceso a sus depósitos, y por el anuncio de Horacio Cartes, titular del Partido Colorado, de que acompañaría el juicio político.

En ese contexto, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad iniciar ese proceso, pero rechazó el pedido contra el vicepresidente Pedro Alliana por 48 votos contra 30.

Así, Alliana quedó con el camino despejado para asumir y completar el mandato hasta agosto de 2028.

Sin embargo, la sesión en el Senado que debía convalidar el futuro de Peña se levantó por falta de quórum, mientras en las puertas del Congreso se producían incidentes entre manifestantes y la policía local.

En otros sectores del Gobierno optaron por la prudencia y dijeron que es “demasiado pronto” para sacar conclusiones. “Todo puede cambiar o nada puede cambiar. Es una situación única, es la renuncia de un presidente”, planteó una fuente oficial a este medio.

Ese mismo funcionario admitió que el episodio no es agradable para el Gobierno, dada la cercanía política con la Casa Rosada y sus políticas, pero evitó calificarlo como un golpe fuerte.

“Hay que ver quién lo reemplaza y cómo sigue el escenario para hacer una evaluación certera. Si esto se resuelve rápido y hay una sucesión rápida…hay un panorama que se corta", agregó.