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Nueva Zelanda, una rara avis en medio de la pandemia
El país de Oceanía gobernado por una joven política reporta apenas un caso activo de Covid-19, sufrió sólo 22 muertos, está al borde de erradicar el virus y se abre casi por completo. ¿Cómo hizo?
29 de mayo de 2020
Por José Calero

Mientras el coronavirus arrasó en Europa, casi noqueó a Estados Unidos y corre como reguero de pólvora en Brasil, Nueva Zelanda, como Vietnam, se convirtió en una 'rara avis' en el mapa mundial de la pandemia.

Esa ave extraña está gobernada por una política joven (está por cumplir 40) que transmite optimismo a través de la amplia sonrisa que despliega en los actos públicos.


Es la primera ministra. Se llama Jacinda Ardern, y junto a su equipo explotan hasta el último recoveco de las redes sociales. Se mueven como peces en el agua en twitter, facebook, instagram, youtube o la herramienta tecnológica que vaya surgiendo.
Al 29 de mayo de 2020, Nueva Zelanda -tal vez favorecida por su condición isleña que le permitió aplicar rápidas medidas de aislamiento del resto del mundo- parece haber erradicado casi por completo el Sars-Cov-2, con apenas un caso activo reportado en la actualidad entre los cinco millones de habitantes del país. Las autoridades sanitarias llevan una semana sin detectar nuevos contagios.

De las 1.504 personas infectadas, 22 murieron y todas las demás, a excepción de una, se recuperaron.Claro que las fronteras siguen cerradas y mantener la tasa de contagios cuando reabran supone un gran desafío.

El Ministerio de Salud dijo que el último caso activo es un paciente de más de 50 años que vive en la región de Auckland. Nueva Zelanda, el país que ama el rugby y tiene a los All Blacks como embajadores mundiales, fue uno de los primeros en aplastar la curva de contagio.

El 14 de mayo último reabrió negocios, cafeterías, parques y gimnasios tras el alivio de la cuarentena por coronavirus decidido por las autoridades, que también autorizaron reuniones con amigos y familiares de hasta un máximo de 10 personas.

"Fuimos duros y lo hicimos temprano. Obtuvimos el control del virus y ahora estamos en una posición en la que podemos salir de esos controles de manera segura y abrir nuestra economía nuevamente", explica Ardern.

Ese día, el país entró en el Nivel 2 de alerta, lo que significó que "todas las empresas pudieron abrirse a los clientes", aunque tomando las medidas de seguridad pertinentes. Se aprobaron los viajes entre regiones y se permitió la apertura de escuelas.

Los neozelandeses, sin embargo, fueron un paso más allá y permitieron ahora las reuniones para 100 personas. Esta medida convirtió al país en una de las sociedades y economías más abiertas del mundo en este momento.
Pero tal vez el dato clave esté aquí: el nivel de pobreza en el país es muy bajo y su ranking de desigualdad también. Existen muy pocos sectores sociales marginados económica o socialmente entre sus casi 5 millones de habitantes. A mediados del 2019, Nueva Zelanda presentó su primer presupuesto de "bienestar".

Prioriza la "mejora en la calidad de vida frente a los indicadores económicos".

La primera ministra lo instaló como un ejemplo de vanguardia social, aunque sus detractores la fustigaron acusándola de apelar a "pura retórica" para consolidar su gobierno.

"Si bien el crecimiento económico es importante, y es algo que seguiremos buscando, por si mismo no garantiza las mejoras de los estándares de vida de los neozelandeses", dijo Ardern.

"Nadie quiere vivir en un país donde a pesar de un fuerte crecimiento económico hay familias sin hogar, el medio ambiente se degrada con rapidez o las personas con problemas de salud mental no reciben el trato que necesitan", aseguró.

Jacinda Kate Laurell Ardern, líder del Partido Laborista, asumió el 1 de agosto de 2017. Fue elegida por primera vez como parlamentaria en las elecciones generales de 2008​ y ha sido diputada para Mount Albert desde el 8 de marzo de 2017.