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Afirman que el plasma "transforma al Covid-19 en un mal catarro"
El estudio sobre uso de plasma de convalecientes que coordinó la Fundación Infant logró una eficacia del 61% en evitar que la enfermedad sea grave en mayores de 65
12 de noviembre de 2020
El uso de plasma de convalecientes en mayores de 65 años con no más de tres días desde el inicio de los síntomas de Covid-19 logró reducir el impacto de la enfermedad en esa población vulnerable. Su administración dentro de esas 72 horas alcanzó una eficacia del 61%, se informó durante la presentación de los resultados del estudio que coordinó la Fundación Infant.

"Esto cambia el foco de a quiénes administrarles plasma. Es una intervención para esa población que estará disponible mucho antes de la llegada de una vacuna para Covid-19 en el país", dijo Fernando Polack, investigador principal del estudio.

Y agregó que, en mayores de 65, administrado antes de las 72 horas, en pacientes leves, "transforma al Covid-19 en un mal catarro".

Se trata es el primer estudio sobre la utilidad terapéutica del suero de plasma rico en anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2 como intervención temprana (versus placebo) en adultos mayores con y sin otras afecciones para reducir el impacto de la enfermedad. Participaron 160 pacientes con menos de 48 horas desde el inicio de los síntomas. Hasta ahora, en el país se conocían los resultados de tres estudios sobre el uso del plasma de convalecientes en pacientes con Covid-19 y que llegaron a distintas conclusiones en cuanto a la eficacia.

Mientras que la investigación liderada por el Hospital Italiano en 334 pacientes con neumonía grave "no produjo un beneficio clínico significativo a los 7, 14 o 30 días de seguimiento en comparación con el uso de placebo", según informaron los investigadores, el trabajo multicéntrico del Cemic con 90 pacientes (87 evaluados finalmente), pero sin un grupo control tratado con placebo, llegó a la conclusión de que las infusiones de plasma son "potencialmente efectivas, especialmente antes de requerir ventilación mecánica, y son una opción clínica atractiva para tratar formas graves de Covid-19 hasta que estén disponibles otras terapias efectivas", se indicó. El tercero fue el estudio del Ministerio de Salud bonaerense en el que el uso de plasma en 868 pacientes con neumonía por Covid-19 "se asoció con una reducción de la mortalidad del 24,4%", según se informó oficialmente.

El objetivo que se había propuesto el equipo coordinado desde Infant era comprobar si la transfusión de los anticuerpos de pacientes recuperados permitirían frenar la enfermedad en los mayores de 65 cuando la infección apenas empieza a dar síntomas. En definitiva, si la intervención tan temprana interrumpe el curso normal de la infección y si el plasma es capaz de detener la evolución de la enfermedad que causa antes de que sea un problema respiratorio tan grave que demande soporte con oxígeno. De lograrlo, según había explicado Polack a fines de mayo pasado, a pocos días de arrancar el estudio, el uso de plasma (el componente líquido de la sangre) de convaleciente dentro de los dos primeros días de malestar transformaría a Covid-19 en una enfermedad que no ponga en riesgo la vida de uno de los grupos más vulnerables.

En la investigación, durante casi seis meses, intervino un equipo formado por especialistas en enfermedades respiratorias, epidemiólogos, médicos, biólogos, expertos en investigación clínica y más de 400 voluntarios. Es que el trabajo demandó una verdadera ingeniería en tiempo de pandemia para coordinar la detección de los potenciales pacientes que consultan tempranamente, trasladarlos con las medidas de bioseguridad a uno de cuatro hospitales designados por el Ministerio de Salud bonaerense, tomarles las muestras para la prueba diagnóstica por la técnica de PCR, enviarlas al laboratorio del Hospital Militar Central para confirmar o descartar el diagnóstico en alrededor de seis horas, programar el tratamiento y monitorear la evolución de cada participante en los 25 días posteriores.

Con la colaboración del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), que estuvo a cargo del análisis de los datos recolectados, y la Fundación Hematológica Sarmiento, los investigadores coordinados desde la Fundación Infant trabajaron con los hospitales Dr. Carlos Bocalandro, San Juan de Dios, Simplemente Evita y Central de San Isidro Dr. Melchor Ángel Posse, la Clínica Olivos y una red de unidades geriátricas de atención del PAMI, todos en la provincia de Buenos Aires, además del Hospital Militar Central, el Centro Gallego, el Sanatorio de los Arcos, el Hospital Universitario CEMIC, el Sanatorio Sagrado Corazón, el Sanatorio Anchorena y el Sanatorio Finochietto en la ciudad de Buenos Aires.