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Menem, y su debilidad por el glamour y la foto con famosos
Fue un habitual anfitrión de grandes figuras. De Los Rolling Stones a Madonna y su seducción: Michael Jackson y el beso que no fue con Lady Di
14 de febrero de 2021
Luz, brillo y glamour, así fueron para el expresidente la década de su mandato, con un desfile de celebridades en la Quinta de Olivos y la Casa Rosada, en una etapa económica del 1 a 1, que permitió una vorgaine de visitas internacionales musicales y cinematográficas.

Menem recibió entre otros a Los Rolling Stones, Madonna, Michael Jackson, el director Alan Parker, Xuxa, Michael Schumacher, Lady Di, entre otros.

Carismático, entrador y ajeno a cualquier límite protocolar, se sentía cómodo rodeado de las estrellas del espectáculo y no lo ocultaba, con una debilidad por los flashes y las tapas de revista y su devoción por los artistas populares.

Quizás el punto más alto fue en el verano de 1995 donde aprovechó la oportunidad para abrirle las puertas de la Quinta de Olivos a los Stones, con Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts -acompañados por el embajador británico en la Argentina, Peter Hall- para una reunión informal de una hora.

Esa fue la visita oficial de la banda, porqure días antes, el 9 de febrero, Menem solo cenó con Jagger y buena compañía en la misma Quinta, en una noche de pizza, empanada y champaña.

Los 'Stones' arribaron a la residencia presidencial de Olivos a las 19,15 en tres camionetas blancas, y en los jardines fueron recibidos por el presidente, quien saludó efusivamente a los músicos ante medio centenar de fotógrafos", indicaba los archivos de aquellos años.

Se trataba de la primera visita de las leyendas del rock and roll, en una avalancha de artistas que, aprovechando el cambio 1 Peso = 1 Dólar, desembarcaban como una invasión: Jon Bon Jovi, Aerosmith, Madonna, Guns & Roses y hasta Michael Jackson pasaron por el estadio de River, tras años en los que las grandes bandas esquivaban el país.

Ese mismo año se produjo la esperada visita de la princesa Lady Di, en su momento de mayor exposición publica tras la confesión de su drama con el divorcio , la relación con la Reina Isabel y su relación con sus amantes.

En ese marco, Diana brilló en sus días y en el país y tuvo un encuentro formal con el ex presidente Menem en Olivos, donde estuvo muy atenta para evitar un beso del entonces jefe de Estado.

Cuando llegó a almorzar a la Quinta de Olivos, Lady Di se apresuró a estirarle la mano al entonces presidente Carlos Saúl Menem para evitar que la besara.

Roberto Devorik, confidente y amigo de la princesa de Gales, le había advertido: “Tené cuidado cuando vayas porque Menem te va a querer dar un beso”.

Él fue quien gestionó el histórico viaje de Diana a la Argentina un 23 de noviembre de 1995, hace exactamente un cuarto de siglo. Una de las principales dificultades que tuvo que sortear junto a sir Peter Hall, quien era el embajador británico en el país, fue evitar al máximo el uso político que se quiso hacer de la princesa.

Dos años antes, el 7 de octubre de 1993, Menem había dado otro zarpazo mediático y de ejercicio de su "cholulismo": en la Casa Rosada recibió a Michael Jackson, quien había hecho escala para su "Dangerous Tour", en medio de las primeras denuncias por abuso sexual de menores en su contra.

Sin embargo, este encuentro contó con menos glamour. Acompañado por un ejército de guardaespaldas, el cantante y compositor atravesó el Patio de las Palmeras, se reunió con el presidente y su hija, Zulema, y a los cuatro minutos.

Con Madonna la historia fue otra, pero también supo sacar rédito de la fama de la ícono del pop. En 1996 se reunió con ella y Jonathan Pryce, quienes estaban en Argentina para filmar "Evita", la película de Alan Parker.

Si bien el presidente se había negado en varias oportunidades al encuentro y a darle facilidades para el rodaje, por considerar al filme como una herejía a la memoria de Eva Duarte, terminó claudicando ante Hollywood y el cartel de la estrella de la música.

Le habilitó la Casa Rosada para la filmación y ante un ruego personal de la propia cantante, luego de algunas dudas, hasta le permitió el “sagrado” balcón. Le gustaba que lo sedujeran.

Como otra parte de la moneda, un año después también permitió la filmación de la versión argentina de Eva, de Juan Carlos Desanzo.

rob