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8 de mayo de 2022
Cristina Kirchner viene de cuestionar a quienes denuncian las "cajas" de la política, aquellos organismos con presupuestos multimillonarios, la gran mayoría controlados por dirigentes de la agrupación La Cámpora, liderada por su hijo, Máximo Kirchner. ¿Esta idea tienen acerca de la función pública?”, se preguntó, con retórica, y sinceró su desasosiego: “… a quien se acusa de estas cosas no es a mí. No, no, no, a quien se acusa de estas cosas es a organizaciones políticas. Lo voy a decir con nombre y apellido: a La Cámpora, ¡La Cámpora! Las cajas, y repiten periodistas y programas de televisión y otros en off ”.

Pero la realidad, otra vez, le da vuelta la cara: en la ANSeS está la camporista Fernanda Raverta, mientras que la interventora del PAMI es Luana Volnovich.

La situación laboral y el uso político en esos entes, que se financian con dinero de los contribuyentes, pasaron a ser norma cotidiana, y no excepción: la agrupación política K no sólo usa esas “cajas” para desplegar poder territorial designando a miembros de la organización en lugares estratégicos en todo el país.

Clarín accedió y chequeó con directivos o empleados rasos de la ANSeS, que la orden de Raverta fue que quienes debían trabajar atendiendo en las dependencias públicas que abrieron para registrar a decenas de miles de posibles beneficiaros del IFE, informaran en “tiempo real” cómo era el clima político de la gente que aguardaba hacer un trámite que por problemas tecnológicos no habían logrado realizar por la web oficial como se prometió.

En esa misma “minuta”, que los directores y otros trabajadores de rangos medio y altos de la ANSeS recibieron vía WhatsApp, se los obligó a sacar fotos tanto de las filas de personas que esperaban poder inscribirse para recibir los 18 mil pesos que se entregarán a quienes cumplan con los requisitos establecidos, como de los interiores de las sedes del organismo, llamadas UDAI, informó Clarín.

El organismo que Raverta no controla como si fuera una “caja” política designó, en las últimas semanas, entre mil y mil quinientos nuevos empleados, todos en planta permanente, logrando así estabilidad laboral, algo que otros empleados del mismo ente, aunque tengan más experiencia y más curriculum, ven como un destino lejano para seguir haciendo lo que saben sin temor al despido.

Fuentes internas de la ANSeS vinculadas a empleados y sindicalistas advierten que Raverta utilizó un método no novedoso, pero sí poco conocido, para lograr contratar de modo estable a esos más de mil nuevos “compañeros” camporistas. Para evitar que se difundan públicamente esas contrataciones, Raverta usó un viejo convenio que el ex jefe de la ANSeS, Amado Boudou, firmó con la llamada Organización Iberoamericana de Estudios de la Seguridad Social (CIESS).

Ese “convenio” está previsto para que los nuevos empleados sin experiencia en la ANSeS reciban un curso de aprendizaje de tópicos profesionales, llamado “Curso Concurso V Edición”, que se dictó vía remota durante el segundo semestre del 2021. Una vez egresados de esas pedagogías básicas, los elegidos por las autoridades pasan a ser “personal permanente” del organismo.

En el 2008, Boudou pagó para que 3.652 nuevos empleados realicen ese curso con la OISS una suma elevada: 865 millones de dólares, revela Clarín.

Se desconoce cuál fue el monto que abonó la gestión Raverta. El martes pasado, 500 nuevos egresados recibieron su título y su llegada al organismo de la previsión social después de una breve ceremonia en el Centro Cultural Néstor Kirchner.

Los “camporistas” nombrados en cargos gerenciales son, entre otros, el director General de Control Prestacional, Javier Martín López; el secretario General, Juan Santiago Fraschina; o el subdirector ejecutivo de Prestaciones, Juan Manuel Tignanelli. Este, por ejemplo, es hermano de una de las manos derecha de Kirchner, el ex jefe del bloque de los diputados K en la Legislatura bonaerense, Facundo Tignanelli. Por repetir casos parecidos, quien se desempeña como jefe regional de la ANSeS Delegación Conurbano es Fernando Debandi, hermano de Facundo Debandi, otro amigo de Máximo. Facundo Debandi es el titular del PJ de Tres de Febrero, concejal de ese distrito, y al mismo tiempo subdirector del organismo que controla las tierras fiscales, el AABE.

El mismo mapa de extensiones que no alcanzarían a ser mencionadas en el espacio de un sólo artículo como este, ocurre en la otra “caja” camporista, el PAMI. Clarín pudo confirmar que la obra social de los jubilados contrató en la gestión K a tres mil nuevos empleados, la gran mayoría “camporistas”, de los cuales mil quinientos pasaron directamente a formar parte de la planta permanente de este ente que presta atención médica a los adultos mayores, de modo cada vez menos profesional.

Ese número de contratados es información que consiguió mediante pedidos oficiales la ex titular de ese mismo organismo, Graciela Ocaña.

Además, Volnovich, cuestionada por un viaje de verano a una playa del Caribe mexicano de las más cotizadas de ese país, informó que desde su llegada a la presidencia de esa “caja” despidió a 536 empleados. No eran contratados, si no que tenían un cargo estable. Se los echó con la indemnización correspondiente y se tomó a camporistas.

Volnovich es una subordinada fiel a Máximo Kirchner. Fue por eso que continuó al frente de esta obra social después del escándalo que se desató por su lujoso viaje a playas extranjeras junto a su pareja, el segundo del organismo, también “camporista”, Martín Rodríguez.

Ocaña denuncia que La Cámpora “ha tomado las instituciones de las seguridad social, que deben atender la salud y administrar los recursos de las jubilaciones y pensiones de la Argentina, como un lugar político para financiar militancia. Esto es grave. Son fondos que deberían ir a los adultos mayores, los nuevos pobres de la Argentina, en lugar de financiar a los cuadros de La Cámpora”.

Pocos ejemplos entre cientos: Lucas Boyanosky es titular de la sede del PAMI de San Martin y concejal de ese distrito; en Quilmes, quien manejó la UGL (así se denominan a las sedes de este organismo), es Daina Saavedra. El subgerente Rodríguez, viajero a las playas de Holcomb, México, con Volnovich, no quiere perder influencia en su territorio: designó a su secretaria en la UGL de Morón: se llama Valeria Zalazar. Aunque no tiene experiencia en este trabajo, tiene bajo su control el PAMI de los municipios de Hurlingham, Ituzaingó, Merlo, Moreno y, como se dijo, Morón. En Berazategui, Máximo Kirchner eligió a Macarena Quinteros como jefa local de la obra social más grande de Latinoamérica. También es concejal del distrito.