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17 de agosto de 2022
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"La Cura Escondida": teatro intenso en tiempos de virus
Una obra potente que se sumerge en una mirada polémica sobre temas actuales. Tres actores con trabajos a pura sangre en un atractivo espacio
5 de agosto de 2022
Por Roberto Blanco Macor de Asteriscos.Tv

Los laberintos de las enfermedades y sus negocios oscuros. La ambición sin límites. El poder y la violencia. Ingredientes que combinados en un interesante equilibro, construye una pieza teatral que sorprende y no defrauda.

Interesante propuesta es “La Cura escondida” de Ezequiel Castillo, que cada viernes, desde las 20:30 se puede disfrutar en el Espacio Brilla Cordelia, en Perón 1926.

En estos tiempos post Covid-19, y cuando sus efectos en la salud y en el impacto psíquico que generó aún están latentes, vemos también como crecen nuevas enfermedades que se imponen como nuevas preocupaciones sociales. El contexto la obra de Castillo asume una vigencia que sorprende.

Sin tregua, con un despliegue actoral cargado de intensidad, el relato teatral toca a los espectadores desde los primeros minutos, porque esa realidad que aun nos atraviesa, está latente en el escenario, pero con la peor cara: la del comercio con la vida que necesita primero de la muerte.

“Necesitamos crear una enfermedad, para luego inventar su cura”, el deseo de un empresario sin escrúpulos y con el solo objetivo de generar más ganancias. El empleado que se niega a tamaña propuesta egoísta, y una instigadora que busca sus propios beneficios., transitan el escenario.

Es el bien y el mal. La opresión y la sumisión que eleva rápidamente la temperatura del texto en tres trabajos actorales de gran rendimiento en escena.

Despliegue físico, fuerza y el cuerpo protagonistas en función de un relato que va in crescendo hasta límites que expondrá a los personajes a situaciones imprevistas.

Allí el oficio de Daniel Loisi, en el rol del empresario farmacéutico sin escrúpulos, brilla con su criatura violenta, que despliega su máscara llena de matices, donde el despliegue físico toma mucha relevancia. Este actor sabe muy bien manejar esos tempos.

Como contrafigura también sorprende la actuación de Aníbal Grillo –una grata sorpresa y con mucho futuro para quienes no lo conocen aún--, un bioquímico sumiso, que es llevado a su límite, crea junto a Loisi, un choque de fuerzas ,que logra momentos de mucha conmoción.

Entre medio de los dos la presencia de Deborah Sacha Torres, quien, con su perverso juego de seducción, es la testigo principal de un plan que ella misma alimentó para que llegue a un estallido del cual el retorno es imposible

Ella juega con mucha sutileza esa mujer, que despliega como niña, su propio juego, con una presencia muy fuerte de escena, y momentos muy logrados. Breve pero contundente.

La puesta, minimalista, tiene recursos muy efectivos, con el uso de todo el espacio teatral, que incluye romper la pared del público y transitar junto a ellos.

No es una obra fácil, es teatro intenso y movilizante. Es un material del cuál uno no es indiferente, y así cumple holgadamente su objetivo artístico.

Un punto y aparte para el espacio teatral: Brilla Cordelia tiene el mismo encanto artesanal que esta obra. Un viaje a un mundo retro que se percibe desde la previa del espectáculo. Sorprende y gratifica encontrar en este militante mundo del Teatro independiente, sala con una propuesta de espacio, arte y bar donde disfrutar.

Con “La Cura escondida”, la vacuna teatral tiene todos los ingredientes: poderoso texto, tres actores que ponen mucha alma y no se guardan nada, un espacio muy bien aprovechado y una dirección solida que saca jugo de todos estos ingredientes. Aquí no hay lugar para placebos. Hay buen teatro como remedio para tanta enfermedad.