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Argentina con el mejor gol
El tanto de Cambiasso en una gran jugada colectiva contra Serbia y Montenegro fue el mejor del Mundial de Alemania. También fue excelente el de Maxi Rodríguez contra México
9 de julio de 2006
El gol de Esteban Cambiasso a Serbia y Montenegro en la primera rueda, la noche de la goleada por 6 a 0, figura con mención de honor entre los diez mejores anotados en la Copa del Mundo. El detalle de las conquistas más bonitas o espectaculares del certamen elaborado por la agencia AFP, es el siguiente:

Esteban Cambiasso, de la Argentina contra Serbia y Montenegro. Fue la segunda anotación de los albicelestes, por la segunda fecha del Grupo C, llamado antes de la Copa ´el de la muerte´, aunque Argentina y Holanda saltaron a los octavos de final casi caminando ante débiles escuadras como la serbomontenegrina y la marfileña. Fue notable la jugada previa en la cual los jugadores argentinos tocaron el balón 25 veces consecutivas antes de mandarlo al fondo del arco. El delantero Javier Saviola abrió un pase en diagonal hacia Cambiasso, quien hizo una pared con Hernán Crespo, cuya lujosa devolución de taquito la conectó al arco con zurdazo el mediocampista.

Fernando ´Niño´ Torres, de España contra Ucrania. Fue el broche de oro de una tarde de fiesta para los españoles que aplastaron a los ucranianos 4-0 en un debut de Mundial a toda orquesta. La jugada la inició el brillante defensa de FC Barcelona Carles Puyol, quien se apoderó de la pelota con una fantasía en campo ucraniano. Puyol cedió a Torres, quien desde el piso lo tocó para Cesc Fabregas, que a su vez la devolvió en pared para Puyol y éste la tocó de cabeza para Torres, que la empalmó con toda la furia para clavarla en un rincón, en el estadio de Leipzig.

Thierry Henry, de Francia contra Brasil. La noche triste de los verdeamarillos en que fueron eliminados por los galos 1-0 en partido de cuartos de final. Un lanzamiento de precisión milimétrica del ´mago´ Zinédine Zidane atravesó el área como un cometa y aterrizó en los pies de Henry, quien apareció como un fantasma por el segundo palo. Lo brillante fue la simpleza de la definición, con un toque de cara interna de botín derecho para meterla arriba, sin que la pelota tocase el piso ante un indefenso arquero Dida.

Deco, de Portugal contra Irán. La tarde venía complicada para los portugueses que no lograban romper el andamiaje defensivo de los iraníes en la primera fase del torneo y no conseguían asegurarse la clasificación para los octavos de final. Pero de pronto se encendió el talento de Figo, quien arrancó desde el ala izquierda del ataque hacia el centro, en línea paralela a la raya de fondo. Se sacó a dos rivales de encima y le acomodó el pase a Deco, quien metió un derechazo furibundo que estalló en las redes iraníes.

Philip Lahm, de Alemania contra Costa Rica. La tarde de la fiesta y el partido inaugural, el lateral izquierdo empezó el Mundial con toda la furia y abrió el camino de la victoria. Se proyectó al ataque y desequilibró el flanco derecho de la defensa costarricense. De sorpresa sacó un zapatazo tremendo al segundo palo del arquero, inatajable, impactante.

Ronaldo, de Brasil contra Japón. Toda la categoría, la jerarquía para definir que tiene Ronaldo la puso en acción en el cuarto gol frente a los japoneses (4-1), la noche en que los azules nipones se habían adelantado imprevistamente en el tanteador. El defensa Juan se adelantó en el campo y llegó hasta la puerta del área grande. Le sirvió el pase al astro de Real Madrid, quien parado en la línea de la media luna sacó uno de sus derechazos fulminantes y lo clavó junto a un poste. Golazo.

Tomas Rosicky, de República Checa contra Estados Unidos. Fue la tarde en que los checos golearon a Estados Unidos 3-0 y parecían meterse a toda máquina en la lucha por la clasificación, aunque después se quedaron afuera. El remate de derecha de Rosicky fue uno de los más impresionantes por precisión y violencia en el Mundial. Recibió un rechazo defectuoso de un defensor a unos 30 metros del arco. Apuntó y le pegó de derecha, clavando la pelota en un ángulo alto.

Zinedine Zidane, de Francia contra España. Otro monumento al gol, sobre la hora, con toda la maestría de Zidane para dejar en el camino a defensores cuando entró al área amagando y perfilándose para pegarle de derecha y colocar el balón en forma rasante en el primer palo de un indefenso Iker Casillas, en partido que los galos ganaron 3-1 y avanzaron a las semifinales.

Maxi Rodríguez, de Argentina a México. Los albicelestes tambaleaban y no le encontraban la vuelta a un partido que parecía mejor planteado para los mexicanos en octavos de final. Pero de pronto Rodríguez bajó una pelota con el pecho en el flanco derecho del ataque, fuera del área, a unos 25 metros del arco, desde donde sacó un zurdazo de película que estalló en las redes mexicanas y sellóel 2-1.

Alessandro del Piero, de Italia a Alemania. El segundo gol de la histórica noche de Dortmund fue una obra maestra a dúo en la que el delantero Alberto Gilardino se desmarcó de Christoph Metzelder y le dio un pase servido a Del Piero que entraba a la carrera. El delantero de Juventus tuvo nervios de acero y serenidad para medir el remate cuando salía el arquero Jens Lehmann, a quien batió con un sutil derechazo con cara interna del botín derecho, al segundo palo, en un ángulo alto. Gol y telón para Italia 2-0 frente a Alemania, con pase a la final.