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El "Triple play", un negocio complejo que vale millones
La convergencia tecnológica, sumada a divergencias políticas, explican el enfrentamiento cada vez menos disimulado entre Gobierno y los multimedios
13 de abril de 2008
Es una disputa millonaria que mezcla los negocios con la política y puede convertir al país en un volcán en erupción.

La convergencia y los avances de las tecnologías en los últimos años potenció, con límites cada vez más alejados, la capacidad de suministrar información, entretenimiento y comunicaciones.

En la Argentina esto derivó en una batalla por el mercado y el aprovechamiento de redes y clientes.

El Grupo Clarín, propietario de Cablevisión-Multicanal, crece e invierte en tecnologías que le permitirán dar comunicación, y las telefónicas pujan por transmitir imágenes.

El problema es que se necesita un permiso oficial. En medio de la batalla regulatoria se dan los cruces entre el Gobierno y Clarín.

Según explica el diario Perfil, en él se mueven empresas de la talla de Telefónica, propietaria de la red más grande de telefonía fija, de una de las tres compañías de celulares y de un canal de TV (Telefe); el Grupo Clarín, el conglomerado líder de medios de la Argentina con la mayor porción del mercado de la TV por cable; Telecom, la segunda compañía “incumbente” de telecomunicaciones, participada por Telecom Italia y el Grupo Werthein; actores menores como Telecentro, de Alberto Pierri, que impuso un producto de comunicaciones y entretenimiento combinado; y otros que han arrancado desde atrás, como el poderoso Grupo America Móvil, propietario de la operadora móvil Claro, de Telmex, y con ambiciones de crecimiento en el país.

Como todo fenómeno explosivo, la revolución de las telecomunicaciones y del negocio llegó acompañado de un argot que cada vez se hace más difundido, aunque quien lo use no sepa del todo bien a qué está haciendo referencia cuando lo aplica.

El triple play es una muestra de esto. Las dos palabras –que en inglés significan “triple juego”– aparecen cada vez más frecuentemente. También conocido como “convergencia digital”, el juego triple abre un abanico de posibilidades tecnológicas que apuntan directamente a la comodidad del usuario, que en gran parte del mundo ya disfruta de todos sus beneficios.

¿En qué consiste el triple play (TP)?

Es una tecnología que combina los servicios de voz (teléfono), datos (Internet) y video (televisión) en una sola red, transmitidos a través de un mismo “caño” y prestados por el mismo operador.

¿Cuál es la ventaja del TP respecto a un soporte convencional de transmisión?

La conjunción de servicios ofrece innovadoras prestaciones, como que los usuarios puedan seleccionar contenidos bajo demanda (películas, noticias, música, etc.) o pay per view, donde el cliente paga por cada evento o película que quiere ver en el momento en que lo desea.

De esta manera el usuario confecciona su programación “a la carta”, podrá compartir programaciones con otros clientes y es posible que se pueda navegar por Internet utilizando el equipo receptor de televisión.

Además, como todos los servicios son prestados por un mismo proveedor, es esperable que el usuario se beneficie obteniendo un precio más económico que si contratara cada servicio a una compañía distinta.

También resultará ventajoso recibir una única factura de servicios de un mismo proveedor.

El mismo cable transporta los tres servicios y permite a los usuarios contar con las bondades de la televisión digital.

En cuanto a la televisión de alta definición o HDTV, en nuestro país aún faltan importantes decisiones, puesto que todavía no se ha elegido el estándar hacia el cual migraremos.

En el exterior hay muy pocos casos, y hace poco se han comenzado las pruebas piloto de esta tecnología.

Como en el futuro todos los servicios pasarán por el mismo “caño”, lo mismo ocurrirá con la televisión de alta definición. Por ahora las empresas prestan televisión digital, que ha conseguido mejorar la calidad de sonido e imagen y abre el abanico a nuevos servicios de valor agregado, si se la compara con la televisión “convencional”.

Para tener los mismos servicios que tiene actualmente el usuario prácticamente no necesitará modificar sus instalaciones. Básicamente, necesitará de un nuevo módem, distinto del actual ADSL, de banda ancha, y un set top box o cajas decodificadoras.

En el caso que elija a las cableoperadoras como su único proveedor el consumidor necesitará un teléfono especial que permita transmitir Voz IP (a través de Internet), similares a los que hoy comercializan empresas como Cisco, entre otras.

La Ley de Radiodifusión prohíbe que las operadoras de telefonía hagan transmisiones de televisión en directo o broadcasting, por tratarse de empresas de servicios públicos.

Sería fundamentalmente necesario que se produzca una flexibilización en la Ley de Radiodifusión en el tema broadcasting.

Otra posibilidad, que muchos consideran clave, es que no se considere a estos servicios como “de radiodifusión” ya que estas definiciones corresponden a reglamentaciones muy viejas (datan de la época de Entel).

Por ahora, los usuarios prefieren seguir viendo televisión en grandes pantallas, si se encuentran en su casa, y su celular lo utilizan –al menos para navegar y ver programas televisivos– sólo si están fuera de sus hogares.