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30 de julio de 2014
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La Gazeta: el primer diario de papel de la revolución
El 7 de junio de 1810 se editó el diario de Mariano Moreno. Fue la voz de la Revolución de Mayo y un acto de liberad de prensa. Hubo un antecedente con Belgrano como ideólogo
6 de junio de 2008
Por Roberto Aguirre Blanco

El 2 de junio de 1810, a una semana del inicio de la Revolución de Mayo, la junta de Gobierno decidió la salida de un semanario que fue dirigido por la pluma filosa del secretario de esa administración, Mariano Moreno, con el fin de “anunciar al público las noticias exteriores e interiores que deben mirarse con algún interés”.

El jueves 7 de junio salió el primer número de La Gazeta con una proclama política bajo el influjo que tenían varios miembros de la Primera Junta de las ideas iluminadas de la revolución francesa, y que sostenía una fuerte defensa a la libertad de prensa, según el ideario de esos tiempos.

Sin embargo, también tenía una prohibición muy concreta y en relación con la difusión de doctrinas u opiniones contrarias a la nueva situación política que vivían las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La Gazeta de Buenos Ayres no solo fue el primer diario revolucionario sino el que más duró en esos primeros años de la historia de Argentina, ya que se editó hasta el 12 de septiembre de 1821 cuando fue suprimida su publicación por el gobierno de Martín Rodríguez.

Hasta esa fecha su colección, que en gran parte esta en la Biblioteca Nacional, quedó constituida por 590 números, 185 extraordinarios y 53 suplementos especiales, además de contar con varios directores-periodistas.

De todas maneras no fue la Gazeta el primer períodico de estas colonias, ni el paso inicial de los hombres de mayo ya que dos meses antes de la revolución, el abogado Manuel Belgrano, otro hombre identificado con las ideas de la Francia libertaria, editó un semanario que se llamó “Correo de Comercio” .

Según la investigación realizada por Enrique de Mayochi “El periodismo en la revolución de Mayo” de la colección “Los Días de Mayo”, editado por la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro, el primer número del correo salió el 3 de marzo de 1810.

Era una publicación de ocho páginas, que sumó 58 números y 41 suplementos y se editó hasta el 6 de abril de 1811 cuando Belgrano ya era un general del Ejército argentino, y su estrecho colaborador en el periódico, Hipólito Vieytez, era separado de la Junta grande y desterrado a Luján.

Desde ese espacio, Belgrano comenzó a fogonear las ideas revolucionarias y según la investigación de Mayochi, el creador de la bandera decidió dar rienda suelta “a la acusación contra el gobierno español” del virrey Baltasar de Cisneros con alegatos sobre la corrupción de la monarquía y los reclamos revolucionarios.

A partir de la salida de la Gazeta, el Correo cambió su nombre a “Semanario de Comercio” y dejó de tener expresiones políticas para dedicarse a las informaciones sobre justamente el comercio en estas tierras.

Por su parte la Gazeta tenía en Moreno y el vocal de la junta Manuel Alberti dos plumas maravillosas para ser los voceros del nuevo gobierno. La muerte de Alberti en enero de 1911 y luego la de Moreno camino a un exilio forzado, dejó la publicación en manos de el diputado cordobés Gregorio Funes y luego en su lugar llegó Pablo Agrelo.

La Gazeta posteriormente llegó a ser un semanario bisemanal hasta que Bernardino Rivadavia, lo convirtió en una publicación oficial con el nombre “ministerial”, en 1812, dirigido por otro hombre de pensamiento fuerte como Bernardo Monteagudo hasta 1815.

A partir de allí recuperó su nombre de “Gazeta de Buenos Ayres” pero no su esencia y comenzó su declinación hasta su supresión 11 años después del primer número de Moreno.

Hasta 1818, la aldea porteña tenía, desde los albores de la prensa en el Río de la Plata a fines del siglo XVIII un único taller el denominado “de los Niños Expósito” que era además manejado por el gobierno de turno, ya sea virreinato o criollo. La famosa “prensa oficial”.

El 7 de junio quedó así instituido el Día del Periodista con la marca en el orillo que dejó la publicación de Mariano Moreno, una pluma sólida para declarar como idea de presentación en su primer número toda una definición ideológica.

“Rara felicidad la de los tiempos en que el lícito sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”.