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Coulthard deleitó a 80 mil personas en la 9 de Julio
La poderosa máquina de F1 que condujo en pleno centro convocó a una multitud de fanáticos. Hizo varios trompos y enloqueció a la gente a pasos del Obelisco
25 de octubre de 2008
El seductor sonido de un auto de Fórmula 1 conmovió a los porteños con una exhibición de potencia, manejo y excitación que propuso el Rull Bull, conducido en la la avenida 9 de Julio por el escocés David Coulthard, durante 50 minutos.

Más de 80 mil espectadores, según los organizadores, se congregaron este sábado sobre la avenida 9 de Julio para presenciar el inusual espectáculo ofrecido por el piloto escocés, quien realizó una serie de piques y trompos en ese escenario urbano a bordo de su auto de la escudería Red Bull, de Fórmula 1.

El espectáculo se hizo entre la Plaza de la República, frnte al Obelisco, hacia la calle Marcelo T. de Alvear, ida y vuelta, formando un circuito de unos 1.400 metros.

Coulthard salió a la pista improvisada en cuatro oportuidades:la primera de cinco minutos en la cua se dedicó a dar una serie de trompos en todos los sectores del recorrido, para el deleite de los fanáticos de los motores.

Luego hizo dos series mas de tres vueltas de mayor velocidad en donde transitó desde los boxes ubicados en la esquina de Lavalle para pasar por una chicana en la avenida Córdoba, y hacer una recta hasta Marcelo T. de Alvear, donde para poder girar tenía que provocar un trompo.

El recorrido de regreso hacía el Obelisco era el de mayor velocidad --casi 300 kilometros por hora-- en una recta larga y que terminaba con una curva cerrada para apuntar nuevamente la trompa del auto británico hacia la avenida Libertador.

El público llegó desde temprano y se ubicó detrás de las vallas de ambos lados de la 9 de Julio y tambipen colaron los techos de los edificios linderos, especialmente lo del Teatro Colón, y los hoteles Panamericano y Presidente.

En cada fin de serie el auto ingresó a los boxes, para cambiar neumáticvos, la trompa y agregarle hielo seco en el motor y asi mantener su revoluciones.

El final fue a toda orquesta: Coulthard dio las dos últimas vueltas llevando en su mano derecha una bandera argentina para la explosión del público presente.

"El asfalto está muy bueno... hay pocos saltos y son muy suaves", comentó antes de la prueba Julian Mills, quien es coordinador de Exhibiciones del Red Bull Racing.

Como mudo testigo de este momento inolvidable quedaron marcadas sobre el asfalto de todo el recorrido las marcas del caucho de los neumáticos del F1. Una heulla difícil de borrar, también en la memoria.

El coche que deleitó al público argentino sobre la Av. 9 de Julio desplegando sus 750 HP de potencia sobre el asfalto porteño ya está siendo alistado por los mecánicos del Red Bull Racing en un sofisticado taller del barrio de Núñez.

Debido a la expectativa que generó la exhibición, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires autorizó la extensión de 400 metros al circuito original que estaba delimitado entre las avenidas Corrientes y Córdoba.

Coulthard, de 37 años, es el piloto más veterano del presente campeonato de la Fórmula 1. El escocés se despedirá de su actual función en el Gran Premio de Brasil la próxima semana.

Ex conductor de los equipos Williams y McLaren-Mercedes, Coulthard, dueño de 13 triunfos en la máxima categoría y de 12 pole positions, subió al podio en 62 ocasiones. Compartió el team Williams con Ayrton Senna y luego fue referente de McLaren-Mercedes a fines de los años 90, cuando el equipo dominó la máxima categoría.

El escocés llegó al país hace una semana y se dedicó a promocionar este evento pasándo por la Plaza de Mayo, el Obelisco y la calle Corrientes, donde firmó autográfos y se sacó fotos con los fans.

El viernes por la noche pidió a los organizadorespoder cenar con su ídolo, Diego Maradona en Puerto Madero, cita que no se pudo concretar porque el "10" está en Georgia con su espectáculo de fútbol.

Como se queda hasta el jueves aún mantie las esperanzas de cumplir su deseo, por lo pronto este domingo irá a la Bombonera a presenciar el choque entre Boca y Rosario Central.

Esta es la segunda vez que la F1 recorre calles porteñas, aunque la vez anterior fue hace 59 años, cuando en febrero de 1949, se corrió en los bosques de Palermo la primera carrera en Argentina de los entonces llamados "autos-especiales".

Para los porteños ver a un auto de la máxima categoría en vivo es un sueño cumplido ya que en Buenos Aires no se corre un Gran Premio desde 1998 y las pocas visitas de un F1 (Williams) fue en 2006/7 en autodromo, en una exhibición.