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23 de octubre de 2017
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“Chucho” Acasuso: la víctima más inocente en la Copa Davis
El misionero jugó el punto clave de la final de la Copa Davis. Le sucedió lo mismo en 2006. En ambos casos jugó por reemplazo. Dejó la vida y se llevó aplausos
23 de noviembre de 2008
Por Roberto Aguirre Blanco

Extraño destino de José Acasuso en la Copa Davis. En las dos finales perdidas de esta generación fue el responsable de jugar el punto decisivo sin ser uno de los titulares de la formación de la Argentina.

En 2006, en Moscú, “Chucho” saltó a la cancha para jugar el quinto punto ante Rusia, el que definía la serie final, luego de que minutos antes David Nalbandian lograse el empate parcial tras vencer a Davydenko en cuatro sets.

El misionero en esa oportunidad fue como el tercer singlista y tras un mal partido en el debut de Juan Ignacio Chela, que fue aplastado por Davydenko, el capitán argentino Alberto Mancini le dio la responsabilidad de definir la serie.

“Chucho” perdió ante Marat Safin, quien le ganó en un durísimo partido en cuatro sets y con un tie break en el final de 7/5.

En esa oportunidad el argentino llegó en un excelente nivel, diferente a esta vez, donde tuvo una temporada errática y lejos de los grandes títulos.

En Copa Davis 2008 había perdido en uno de los puntos ante Suecia, cuando la serie ya estaba definida y ganó su partido ante Gran Bretaña en el categórico 5 a 0 en el Parque Roca.

La lesión del viernes de Juan Martín Del Potro lo puso nuevamente en cancha en una circunstancia determinante: el punto que le daba a Argentina una oportunidad más para intentar ganar la Copa Davis o el fin del sueño.

Jugó un excelente partido, perdió apretadamente el primer set, y luego ganó con autoridad el segundo y tercero, mientras que en el cuarto ya sintió molestias musculares y el quinto fue un fantasma sin reacción ni físico.

Sin embargo, el público premió su entrega y su actitud de transpirar la camiseta.

Al final, cuando las cámaras lo enfocaron por la pantalla gigante, en la ceremonia de entrega de premios con su dolor interno dibujado en el rostro, el público lo ovacionó.

Justo premio para un integrante que dejó todo y no entró en las discusiones de alcoba de hotel para sumar más premios o insultos con compañeros en vestuarios a la hora de perder.

¡Salud “Chucho”!, la gente no se equivoca y premia a los que tienen el corazón grande pintado de celeste y blanco, y no se borran.