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Sin medias tintas: Sub 20 sin mundial es un fracaso
La selección Sub 20 perdió con Colombia y quedó afuera del mundial. No podrá defender los títulos ganados en 2005 y 2007. No faltaba desde 1993. Hay varios responsables
8 de febrero de 2009
Por Roberto Aguirre Blanco

Un equipo sin brújula desde el inicio del torneo, sin potencia de gol, con gruesas fallas defensivas y sin respuestas anímicas. Demasiados argumentos para una selección Sub 20 que lejos estuvo de su historia y ahora quedó fuera del Mundial de la categoría.

No se pierde un campeonato o un partido solamente. Se deja atrás un alto prestigio ganado por el país –potencia hasta hoy en representativos juveniles—desde la llegada de José Pekerman en 1995.

El actual entrenador, Sergio Batista, una apuesta directa del “hombre que nunca se equivoca” en el fútbol argentino, Julio Grondona, demostró en su primera responsabilidad seria sobre el plantel que le tocó dirigir un muy bajo nivel en todo aspecto, desde lo táctico hasta lo grupal.

Se está sin atenuantes ante un fracaso deportivo con todas las letras que no se puede dejar pasar y es necesario encontrar responsables para entender lo que se hizo mal.

El “Checho” como atenuantes puede esgrimir que algunos clubes le negaron jugadores importantes, y es cierto, pero también tuvo suficientes tiempo para trabajar y al menos moldear un equipo que en el sudamericano de Venezuela nunca apareció.

Batista no encontró la vuelta al equipo, no pudo resolver las falencias técnicas y jamás en todo el torneo demostró una capacidad de juego que al menos permita entender que pudieron existir otras alternativas que dificultaran el camino al objetivo

Una imagen que se repitió en varios partidos del hexagonal final pudo ser apreciado por todos los seguidores del equipo desde las transmisiones televisivas de los choques de Argentina.

El gesto de enfado y de no encontrar respuestas en el entrenador y el poco convencimiento que demostraban los jugadores que entraban en algún momento del cotejo como recambio táctico. Este equipo nunca supo a que jugó.

Con este cuerpo técnico, alejado de la mentalidad formativa que engendró con capacidad y talento de José Pekerman, Hugo Tocalli y Francisco Ferraro que en 12 años permitió al Sub 20 ganar cinco títulos mundiales en siete torneos disputados. Nada de eso fue casualidad.

Sin embargo, no hay que a mediados de 2007 cuando se finalizaba el contrato de Tocalli, quien ganó el Mundial de Canadá en julio de ese año, desde la AFA, es decir el “jefe” Grondona, se decidió un cambio de rumbo casi en un vuelco de 180 grados de la gestión anterior.

En ese escenario se fue a buscar a Batista, un campeón del Mundo de 1986, que como muchos de su generación pedía pista para responsabilidades mayores, aunque con escasos pergaminos en el fútbol cotidiano.

Hubo cuestionamiento a la decisión de Don Julio pero todo se quiso tapar con al idea del valor de los proyectos sobre los hombres. A veces esa ecuación es sinónimo de soberbia.

El “Checho” se endulzó con la medalla dorada ganada en los juegos de Beijing con un equipo de estrellas con Juan Román Riquelme, Lionel Messi y José Mascherano, en una actuación que ahora deja en claro el valor de los jugadores que estaban en el campo de juego.

Ese logro lo envalentonó a Batista para suponer su candidatura a la selección mayor tras la renuncia de Alfio Basile cuando a las claras aún no había demostrado nada.

Muchos errores en el camino de esta realidad que se como crisis y sinónimo de fracaso se puede comparar en juveniles a la última ausencia de un Sub 20 de un mundial cuando no participó en 1993 al ser suspendido a la Argentina tras el mal compartimiento del equipo que dirigió Reinaldo Merlo en el campeonato de Portugal en 1991.

Es una pena la ausencia de Argentina en el Mundial 2009, justo en el año donde se conmemoran los 30 años de aquel primer título ecuménico cuando el inolvidable Diego Maradona, Ramón Díaz y César Luis Menotti como entrenador pintaron el universo del fútbol con creatividad en Japón. Una lastima.