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Por el virus, baja el consumo de carne de cerdo en el país
La Asociación Argentina de Productores Porcinos asegura que la paranoia generó una merma de hasta 15.000 kilos en las ventas. Advierten que podría acentuarse
1 de mayo de 2009
La gripe porcina, como se denominó en un primer momento al virus que amenaza con desatar una pandemia en el mundo, no sólo afecta como una patología al organismo de las personas. El impacto de la rebautizada gripe A por la Organización Mundial de la Salud (OMS) llega hasta la cadena de la industria de carne porcina que ya comienza a sentir la merma de ventas en el país.

El presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), Juan Uccelli, afirmó a lanacion.com que la baja en la comercialización de carne de cerdo esta semana fue de entre un 1 y 2%, es decir, entre 10.000 y 15.000 kilos, según pudo relevar la AAPP.

"La baja aún no es significativa -aclara Uccelli-, pero la mala denominación de la gripe ya afectó a la industria, pese a que el consumo de carne de cerdo y sus derivados no están relacionados con la transmisión de la enfermedad".

Los productores de carne porcina creen que el impacto será, como ya se está viendo, en el corto plazo, y esperan que sea de corta duración. Según Uccelli, "las ventas podrían caer más en los próximos días", ya que "hay una psicosis que hace que la gente en lugar de comprar chuletas, por ejemplo, opte por el pollo o la carne vacuna".

Los datos de la asociación precisan que el sector porcino genera 180.000 millones de dólares anuales, con la producción de 320.000 toneladas de carne. Y pese a que la Argentina no es un gran consumidor de este tipo de carne, el mercado local se ha expandido en los últimos años, y se ha alcanzado un consumo anual per cápita de 8 kilos y medio, de los cuales tres corresponden a productos chacinados, y los restantes al consumo de carnes frescas. En 2008, la industria volvió a adquirir el estatus de exportador, tras 25 años de fronteras cerradas.

Un eventual derrumbe de ventas, algo que podría suceder si los consumidores toman esa precaución fundada en el temor, podría afectar a los trabajadores del sector en plena crisis mundial. En la Argentina, el sector cuenta con 30.000 empleados directos, y unos 25.000 indirectos, detalló Uccelli.

Por ahora, la situación no es crítica en el país como lo es, por ejemplo, en México, donde el virus provocó la muerte de 176 personas. Allí, la industria porcina, de grandes dimensiones y caudales de exportación, sufrió una merma del 85% en las ventas, según las cifras de los productores de ese país.

El dato puso en alerta a la Organización Iberoamericana de Porcicultura (Oporc), que emitió un comunicado en el que subraya la existencia de un "consenso en la comunidad científica de que el consumo de carne porcina y derivados no es fuente de contagio", y que da cuenta de ello el hecho de que "todos los casos reportados son urbanos, sin ninguna relación con operaciones o contactos directos con porcinos".

La nueva cepa del virus, se aclara, "es una recombinación natural de virus humanos, porcinos y aviares", algo que respaldan los especialistas. Por eso la Oporc habla de una situación de "salud pública", y no de salud animal.

El cambio de denominación por parte de la OMS lo confirma. Pero los operadores del mercado consideraron que, a pesar de ser adecuada, la medida fue tardía, ya que los precios cayeron con fuerza esta semana en Chicago.

Uccelli dio una explicación gráfica para tranquilizar a los consumidores: "La prueba de que este no es un problema de los cerdos es que no se están sacrificando para evitar la propagación del virus, como sucedió con el brote de gripe aviaria". Hasta ahora, sólo en Egipto se actuó en este sentido, pese a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consideró que no había razones para perpetrar la matanza de unos 400.000 cerdos, lo que calificó como "un verdadero error".

Pese a que no se trata de una influenza porcina, Uccelli aseguró que el sector "está preparado para prevenir la entrada de esta gripe que aún no está en el país, ya que eso está garantizado por la normativa vigente de bioseguridad".

Con todo, la mala fama que se han ganado los cerdos por la influenza, vista desde otro ángulo, podría tener un efecto positivo en la Argentina, según el presidente de la asociación de productores locales. Uccelli evaluó que, en el mediano plazo, la influenza A podría constituir "una oportunidad", con la posible apertura de nuevos mercados para el país, ante una eventual aversión a la importación de carne porcina proveniente de México, por ejemplo.

"Cuando pase el temporal podrían abrirse nuevos mercados en el mundo, pero depende de nosotros aprovecharlo, con una producción de volúmenes mayores a la actual", dijo Uccelli. Pero el escenario actual hace que esta sea una chance todavía muy lejana.