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La difícil vida de las mujeres que usan pantalones
La policía sudanesa atacó a un centenar de personas que defienden a una periodista acusada de violar el estricto código de vestimenta musulmán
5 de agosto de 2009
Vestir pantalones no es gratuito para las sudanesas. La policía disparó gases lacrimógenos y golpeó ayer a un centenar de personas, en su mayoría mujeres, que protestaban frente a un tribunal sudanés donde se juzga a una periodista acusada de violar el estricto código de vestimenta musulmán al vestir pantalones en público.

La policía dispersó a los manifestantes, que daban su respaldo a Lubna Ahmed Hussein (30), quien escribe regularmente para el diario de izquierda Al Sahafa y trabaja en la oficina de prensa local de la ONU. La mujer podría ser condenada a 40 latigazos, al ser acusada de "vestir indecentemente". La audiencia fue postergada hasta el 7 de septiembre.

Las mujeres agitaban pancartas con consignas como "Contra la flagelación" y algunas llevaban pantalones en solidaridad con Hussein. Según la interpretación de la ley islámica (sharía) que fue adoptada por el régimen que ascendió con el golpe militar del presidente Omar al Bashir en 1989, en Sudán se considera indecente que las mujeres vistan pantalones. Pero los activistas y los abogados señalan que la aplicación de esa ley es arbitraria. El presidente sudanés ha sido acusado por el Tribunal Penal Internacional de crímenes de guerra y contra la humanidad.

Hussein, quien viste tradicionalmente la tarha, un gran pañuelo sudanés que cubre cabeza y hombros, es una de las 13 mujeres que fueron arrestadas el pasado 3 de julio en una redada policial de orden público en un popular café de Jartum, la capital sudanesa. Diez de ellas fueron flageladas en una estación policial dos días después y se les impuso multas de 120 dólares (250 libras sudanesas). Pero Hussein y otras dos decidieron ir a juicio. La periodista, quien rechazó ampararse en su trabajo en Naciones Unidas para conseguir inmunidad, ha tratado de publicitar su caso internacionalmente al invitar a defensores de derechos humanos, diplomáticos occidentales y periodistas para que observen su juicio.

"Estoy preparada para todo", declaró Hussein. "Si me condenan a recibir latigazos, o cualquier otra cosa, presentaré una apelación. Iré hasta el final. Y si la Corte dice que la ley es constitucional, estoy preparada no para 40 sino para 40 mil latigazos", agregó la mujer.