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Llegó a la Argentina el polémico cigarrillo electrónico
Se trata de Oxigen, el nuevo cigarrillo, se parece más a un nebulizador que a un cigarrillo. La versión local no tiene nicotina. Se lo podrá comprar en los súper y farmacias
7 de octubre de 2009
La Argentina comenzó a vender Oxigen, el nuevo cigarrillo electrónico, libre de nicotina.

Una empresa argentina diseñó su propio e-cigarette y desde hoy, por primera vez, se empezará a vender en el país. Se lo podrá comprar en los súper y farmacias.

Se trata de un vaporizador a batería que tiene un atomizador y un cartucho. El cartucho, que se coloca en el interior del falso filtro, contiene un líquido que puede tener gusto a tabaco, a menta, a frutilla o a vainilla. No se fuma y se tira porque no es de papel. El cigarrillo es de plástico y no se enciende ni se apaga: cada vez que el fumador inhala, el atomizador se activa y calienta el líquido saborizado del cartucho. Lo que se expulsa parece humo pero es vapor, por lo que no tiene olor. Para que parezca más real, se enciende una luz roja en un extremo.

La diferencia con los e-cigarrettes a los que no se les permitió entrar a Estados Unidos -los mismos que son ilegales en Australia y Hong Kong- es que éste no tiene nicotina ni alquitrán, sólo tiene vapor de agua. Por eso, cuando la empresa inició el trámite de autorización en la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y tecnología) les contestaron que al no ser un medicamento ni un alimento, el ente no tenía incumbencia.

De todos modos, se les prohibió atribuirle prestaciones médicas en sus promociones, es decir, no pueden decir que sirve para dejar de fumar. Y aunque esquivaron la polémica internacional, ayer se abrió otra a nivel local.

En Argentina, según el Ministerio de Salud de la Nación, fuma el 33% de la población adulta. 40 mil personas mueren por año; 6 mil de ellos son fumadores pasivos.

Es por eso que son cautos: "No es un producto pensado para dejar de fumar sino que puede servir para ir moderando el consumo de cigarrillos", dice Sebastián Gómez, director de marketing de la firma.

Creen que si un fumador alterna cigarrillos con uno que no daña ni al fumador ni a terceros, habría un beneficio para la salud. En verdad es un sustituto del reflejo del fumador, esa sensación de que, cuando no está fumando, le falta algo en la mano.