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Tristeza por la muerte del periodista Eduardo Wolberg
Un profundo pesar invadió la redacción de la agencia NA, al conocerse la muerte del periodista que se desempeñaba en ese medio desde 1974
27 de octubre de 2009
Un profundo pesar invadió la redacción de la agencia Noticias Argentinas, al conocerse la muerte del periodista Eduardo Wolberg, quien se desempeñaba allí desde 1974, a pocos meses de la creación de ese medio de comunicación.

En la actualidad, Wolberg cumplía funciones de edición y redacción, y era acreditado en el Senado de la Nación.

Apasionado por el ajedrez, deporte que practicó en el club porteño Torre Blanca y amante de la música cubana y sus múltiples fusiones con el jazz, Eduardo era un gran profesional.

Aplicaba a su tarea diaria su erudición, su conocimiento sobre la política nacional e internacional, y el periodismo, así como su obsesión por la precisión y la claridad en el lenguaje.

Eduardo nutrió a los más jóvenes con recuerdos y enseñanzas que dejaron tiempos duros para el periodismo: los de la dictadura militar -las amenazas, las desapariciones, la censura ejercida por las Fuerzas Armadas- y la guerra de Malvinas.

También compartía anécdotas del trato diario que tuvo en los primeros años de la democracia con el mundo del sindicalismo, cuyos conflictos reflejó en múltiples despachos para la agencia.

A comienzos de los 90, Eduardo cubrió con gran esfuerzo el último gran conflicto sindical de la era menemista: el paro que extendieron por meses los ferroviarios,
contra la privatización del servicio. Aquel de la frase "ramal que para, ramal que
cierra".

Como les recordaba a los que se sumaron más tarde a la redacción, eran tiempos en los que la inmediatez de la información de la agencia tenía gran valor y donde las
condiciones de trabajo eran muy distintas, sin teléfonos celulares ni Internet.

Más cerca en el tiempo, siempre recordaba la madrugada en la que le tocó informar con gran celeridad a todo el país sobre un hecho tristísimo: la muerte de decenas de jóvenes en el boliche República Cromañón.

Fanático hincha de Boca, crítico de la escuela de Menotti, siempre afecto a usar la ironía y a reírse hasta en los momentos más difíciles, Eduardo fue un compañero generoso del que se pudo aprender tanto en lo profesional como en lo humano.

Desde Noticias Argentinas partió el recuerdo y el agradecimiento para un gran periodista y gran compañero.