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Destino Sudáfrica: ir como reyes, volver como mendigos
Suecia 58 fue el Mundial de la humillación. Argentina quedó eliminada en primera fase y goleada por Checoslovaquia. Al regreso el plantel fue agredido. Para el olvido y para no repetir errores
17 de mayo de 2010
Por Roberto Aguirre Blanco

Luego de los años "dorados" de la década del cuarenta y principios del cincuenta, en los que no hubo mundiales, la selección Argentina volvió a la máxima competencia internacional en 1958, con una actuación lamentable y quedó eliminado en la primera fase.

Tras 24 años sin participación mundialista y ausencias en tres torneos (1938, 1950 y 1954), el elenco "albiceleste" viajó a Suecia con la convicción de poder pelear los primeros puestos y la realidad le dio un golpe que la dejó "groggy".

La eliminación de la selección argentina comenzó en el mismo instante en que partió el equipo rumbo al país escandinavo, cuando comenzaron a evidenciarse los problemas organizativos del fútbol doméstico y la falta de medios.

La goleada histórica que le propinó Checoslovaquia (6-1) en el último partido fue el golpe de gracia, pero en realidad todo ya comenzó a resquebrajarse mucho antes.

Ese equipo viajó a Europa sin sus grandes figuras, aquellas que habían surgido un años antes en el Sudamericano de Lima, donde la formación denominada "los Carasucias" llenó los ojos de fútbol de los peruanos y se alzó con el título ante el mismísimo Brasil, luego campeón del mundo.

Sin Enrique Sivorí, Antonio Angelillo, Humberto Maschio, la selección nacional recurrió a jugadores de la vieja escuela, ya en su decadencia futbolística.

Eran sin dudas referentes del fútbol local, como Pedro Dellacha, Néstor "Pipo" Rossi, Amadeo Carrizo y el delantero de River Angel Labruna, que viajó al mundial con 41 años.

Estos nombres pagaron el alto costo de una falta de preparación atlética y de juego "pasado de moda", que fue presa fácil de las potencias europeas.

A pesar de contar con un entrenador experimentado como Guillermo Stábile, Argentina sólo pudo ganar un partido, frente a Irlanda del Norte (3-1), y cayó en el debut ante Alemania Occidental (3-1) y en el cierre ante los checos.

La desorganización de esa delegación llegó al extremo de llevar a esta competencia internacional un juego de camisetas, con lo cual, en el partido inaugural -ante los alemanes-- perdieron en el sorteo y debieron pedirle prestada a un club local unas camisetas amarillas.

Tampoco tenían ropa para entrenarse, ni lugar para hacerlo y tiempo después el capitán del equipo Pedro Dellacha recordó ese mal momento.

"Lo que hubo fue una falta de responsabilidad en algunos muchachos. Tal vez porque no comprendían la verdadera importancia de un Mundial. Para ellos era lo mismo que jugar un partido en Buenos Aires, pero la verdad es que no hubo disciplina en ningún
momento del torneo", disparó el ex zaguero de Racing Club.

Convencidos de que en Argentina se jugaba el mejor fútbol del mundo, la preparación con miras al Mundial fue más que escasa, tres partidos amistosos frente a Paraguay, Uruguay y el club Colo Colo de Chile.

El regreso de aquel plantel al país no fue fácil, ya que en el aeropuerto de Ezeiza lo esperaron grupos de manifestantes que agredieron a los jugadores y durante muchos años, muchas de esa figuras fueron perseguidas, por el público y el periodismo, debido al estigma que tenían tras la penosa actuación.

A partir de 1958 se abrió un capítulo "negro" en la historia de la selección nacional, que se extendió por 16 años, en los cuáles la representación "albiceleste" tuvo un bajo nivel en las apariciones internacionales.

La eliminación del mundial de México 1970, en la clasificación de 1969, fue uno de los puntos más duros de esa historia que comenzó a revertirse con la llegada de César Luis Menotti, en 1974, y su proyecto de reorganización del fútbol argentino.