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Gualeguaychú: sigue el corte y se agrava el conflicto
Casi 800 pesonas decidieron no bajar los brazos y, pese al fallo de La Haya, realizarán "acciones sorpresa" y pidieron que el Gobierno suba el precio de peajes a Uruguay
17 de mayo de 2010
Alrededor de 800 personas que participaron ayer de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú ratificaron que mantendrán el corte que ya lleva tres años y medio contra la pastera finlandesa, pese al fallo de La Haya.

La asamblea "ampliada" se hizo por la tarde en el gimnasio cerrado del Club Juventud Unida de esta ciudad, y era muy esperada desde que se produjo el fallo de la Corte de Justicia de La Haya semanas atrás. Sus resultados fueron sin dudas una pésima noticia para los gobiernos de la Argentina y del Uruguay, que tras la sentencia del tribunal internacional buscan hacer borrón y "reencauzar" la relación para superar su peor crisis bilateral en décadas. Las decisiones tomadas ayer en Gualeguaychú no hacen más que complicar el conflicto.

Los enojados asambleístas entrerrianos hacen que Cristina Kirchner siga sin poder ofrecerle a su colega Pepe Mujica el fin de un corte que afecta la economía del pequeño país vecino; el presidente uruguayo viene además de votar a favor de Néstor Kirchner al frente de la Unasur, pese al costo interno que paga por levantar el veto al ex presidente que en 2006 trataba de sumar popularidad con su aval político a los cortes.

Es que la posibilidad de levantar el bloqueo no fue siquiera una alternativa que entrase en consideración ayer. Más aún, las mociones votadas favorablemente presuponen la vigencia del corte, con reclamos que incumben a los tres niveles de gobierno: al nacional, de elevar los peajes a quienes quieran viajar a hacer turismo a Uruguay; al provincial, de que mantenga como "paraje histórico y cultural" a Arroyo Verde, el sitio del corte; al municipal, para que siga garantizando que llegue hasta allí el transporte público local.

Pero también, los asambleístas votaron casi unánimemente por retomar las "acciones sorpresa" para expandir sus reclamos, cuyo más ilustre antecedente acaso haya sido la irrupción en bikini de comparsa de la reina del Carnaval Evangelina Carrozzo en una cumbre de presidentes europeos y latinoamericanos en Viena en 2004. Aunque ese efecto sea difícil de igualar, la vuelta a las "sorpresas" subrayando su carácter pacífico se aprobó tras un debate en el que se descartaron las acciones "secretas" que ya habían sido prohibidas por la Asamblea. Se desechó también hacer una mateada de repudio frente a Botnia todos los meses, y la propuesta de rentar -es decir, pagarles un sueldo- a quienes mantienen el corte en Arroyo Verde solo obtuvo tres votos a favor y cientos en contra.

Una sola persona, Eduardo Simón, propuso flexibilizar el corte y permitir el pase de autos particulares los fines de semana. Fue el único momento de controversia con los coordinadores de la asamblea, que llamaron a cuarto intermedio para discutir cuestiones de forma. Es que Juan Carlos Barrios, otro asambleísta, objetó que el asunto ya se había votado en su intervención previa, y se habían "ratificado sin modificaciones" las acciones en marcha, como el corte. Al final, la "flexibilización" ni se trató. Grupos de ciudadanos de esta ciudad que están contra el corte optaron por no concurrir a la asamblea.

El endurecimiento pudo palparse de entrada, con los informes de los equipos técnico y legal, la exhibición en pantalla gigante de los estudios que "prueban" la contaminación y las críticas a Botnia y al tribunal de La Haya. Justo al término de una semana en que Uruguay rechazó la propuesta argentina de monitoreo conjunto dentro de Botnia. Si hasta se votó -deberá evaluarlo el equipo legal- por hacer una demanda por "mal desempeño" contra el Gobierno, la CARU y la Secretaría de Ambiente. En la fría tarde entrerriano, el calor en el gimnasio sólo se sintió en las ovaciones a los discursos más combativos.