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Destino Sudáfrica: Chile 1962, Brasil fue una "scola" de fútbol
Sin Pelé, lesionado, Brasil fue el mejor equipo con Didí, Amarildo y el increíble Garrincha. Argentina eliminada en primera fase. Chile y su mejor actuación. Vealo
25 de mayo de 2010
El talento de Brasil profundizó su marca en el Mundial de Chile 1962, donde logró su segundo título consecutivo tras un torneo en el cual no pudo contar con su máxima figura, Pelé, pero, en cambio, tuvo el brillo espectacular del endiablado Garrincha.

Brasil, casi con los mismos hombres que ganaron en Suecia 1958, alcanzó el título sin perder ningún partido y en una final emotiva derrotó a Checoslovaquia por 3 a 1, en el estadio Nacional de Santiago de Chile.

Con talentos como Didí, Mario Zagalo y la potencia goleadora de Amarildo y Vavá, los "verdeamarelhos" tuvieron la estructura fundamental para convertirse en la selección más poderosa del Mundo.

Este fue el tercer mundial que se disputó en Sudamérica, el primero después de 1950, y tuvo a todo un país detrás de su organización, un hecho que fue orgullo por muchos años de los trasandinos.

Como premio, su selección logró la mejor actuación de la historia al ubicarse en le tercer lugar del torneo, tras vencer en el partido decisivo a Yugoslavia por 1 a 0.
Por su parte, Argentina volvió a decepcionar con una actuación para el olvido al quedar nuevamente eliminada en la primera fase tras vencer a Bulgaria (1-0), caer ante los ganadores del grupo, Inglaterra (3-1), y empatar sin goles con Hungría.

Justamente con la selección "magyar" Argentina disputó el segundo lugar de la zona y quedó fuera de los cuartos de final por diferencia de gol.

Para organizar la copa del Mundo Chile realizó una gran inversión para la remodelación de sus estadios y en las comunicaciones que exigía la FIFA.

El estadio Nacional de la capital chilena, con capacidad para 76.000 personas e inaugurado en 1937, fue el epicentro de la inauguración y la gran final.

En cuartos de final comenzaron las sorpresas: los trasandinos vencieron a la poderosa URSS (2-1), Yugoslavia a Alemania (1-0), los checos a Hungría (1-0) y Brasil se convertía en favorito al eliminar a Inglaterra por 3 a 1.

En semifinales, el poder de los campeones del mundo pudo más que el orgullo de los chilenos que no pudieron contra el poder de Brasil y cayeron 3 a 1, mientras Checoslovaquia llegaba a su segunda final mundialista (la anterior Italia 1934) al vencer a Yugoslavia 1 a 0.

La final fue acorde a lo mostrado a lo largo del torneo: Sin demasiado brillo, con técnicos más preocupados por obstruir que por crear, pero con algunas individualidades capaces de desmarcarse de cualquier atadura defensiva.

Así, y en especial por lo hecho en la segunda parte, Amarildo, Zagalo, Zito y el resto de los talentosos brasileños tiraron por la borda el cerrojo de los checoslovacos.

Los europeos empezaron ganando con un gol de Masopust, pero a partir de ese instante se desató la locura brasileña, que con el fútbol maravilloso de su selección, empató por intermedio de Amarildo y fue en busca de un nuevo título.

A ritmo de samba, con Garrincha como bastonero de la comparsa, Brasil deleitó los ojos de los chilenos y movió los hilos de sus actores principales para asegurar el partido.

Con la sensualidad que alguna vez Vinicius de Moraes describió a "Garota de Ipanema", "Mané" Garrincha y sus colegas, plasmaron el sueño de un "jogo gostoso" para la gloria deportiva.

El 3 a 1 fue la síntesis de una fiesta en continuado para Brasil en los mundiales y así alcanzó la marca de Italia, bicampeón en 1934 y 1938.

Sin "O Rei" Pelé, la scola brasileña demostró que tenía artistas suficientes para reemplazar al gran ausente que pasó desapercibido.
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