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29 de julio de 2014
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Oliván: "El conductor oculto e ideólogo de 6,7,8 es Gvirtz"
La ex conductora del programa oficialista editó en libro que cuenta la cocina de la producción de canal 7. Gvirtz es el único que decide. Tiene línea directa con Olivos
28 de septiembre de 2010
La ex conductora de "6,7,8" María Julia Oliván presentó un libro donde analiza el fenómeno del programa oficialista y remarca que el "conductor oculto, el editor y el ideólogo del programa es Diego Gvirtz".

En el texto que Olivan escribió junto al sociólogo Pablo Alabarces, también revela que en el programa "los demás (integrantes del programa) sólo pueden contradecir o adherir lo que dice la línea editorial. Es como si los periodistas llegaran a la redacción de un diario que ya está escrito".

Oliván defendió su participación en el programa durante casi un año y también justificó su salida hace 8 meses "porque creí en la discusión que se estaba dando, pero cuando las formas ya no me permitieron entender qué era lo que estábamos discutiendo, me fui".

El libro tiene 263 páginas, es una crónica de la cocina, con pocas revelaciones y mucho análisis semiológico sobre la construcción del discurso que el ciclo pretende dar.

A continuación algunos extractos destacables:

“Yo proponía invitados, pero en general la decisión la tomaba la producción. El programa está hecho por la producción, la cabeza es Gvirtz (productor general de 6-7-8), el conductor oculto, el editor, el ideólogo. El espacio de libertad, para mi, se mide en segundos que tenés de aire. Si son nueve personas las que tienen que hablar, habrá menos segundos que si son tres”.

“En 6-7-8 el que marca la línea editorial en cámara se llama Diego Gvirtz, los demás sólo pueden contradecir o adherir lo que dice la línea editorial. Es como si los periodistas llegaran a la redacción de un diario que ya está escrito. Pero al que le pueden agregar comentarios al margen”.

“Cuando conducía yo siempre me interesaban las intervenciones de Luciano Galende. Sin embargo, había una presión de la producción, para hacer intervenir a Barone que, a mi juicio, era el que cerraba los debates porque dice cosas tan extremistas – pensando en términos de duelo – que cierra las discusiones. Después de su intervención sólo se puede mandar al corte. Yo sentía que, después del informe, lo mejor era abrir el diálogo con Lucho”.

“6-7-8 es repetitivo a propósito; cuando yo planteaba a la producción la molestia que nos generaba presentar repetidamente los mismos informes, ellos respondían que querían machacar sobre sus ideas. Es como un intento pedagógico, o bien, como el nuevo programa de Víctor Hugo Morales, una bajada de línea directa”.

En su anexo, el libro tiene una entrevista a Diego Gvirtz, productor general del programa, en dónde entre otras cosas dice:

“La idea del programa es mostrar, desde un lugar crítico, cómo se articula ese discurso hegemónico de los medios. En realidad, más que ser un programa político, 6-7-8 es un programa de medios, aunque en este momento hacer un programa de medios implica a la vez hacer un programa político”, justificó Gvirtz.