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Francisco: "Salvemos a los niños de las guerras"
En su primer mensaje de Navidad en la Plaza de San Pedro, el Papa pidió por la paz en Siria y Medio Oriente y reclamó protección para los niños víctimas de conflictos armados
25 de diciembre de 2013
En su primera celebración de Navidad al frente de la Iglesia católica, el papa Francisco dedicó su mensaje a recordar que "las guerras destrozan tantas vidas y causan tanto sufrimiento" y en una plegaría enumeró los lugares de la Tierra donde existen conflictos para que llegue la paz.

Asomado al balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro para la tradicional bendición "Utbi et Orbi" (A la ciudad y al mundo), el Papa recordó a "los niños que son las víctimas más vulnerables de las guerras", y también instó también a pensar "en los ancianos, en las mujeres maltratadas y en los enfermos". Al instante Francisco fue rogando a Dios para que conceda la paz en los lugares del planeta azotados por la violencia como Siria, Irak, la República Centroafricana y Tierra Santa, entre otros.

Ante una plaza de San Pedro a la que acudieron miles de personas, el Papa comenzó citando el conflicto en Siria "que ha destrozado tantas vidas" y ha generado "odios y venganzas". "Sigamos rezando al Señor para que el amado pueblo sirio se vea libre de más sufrimientos y las partes en conflicto pongan fin a la violencia y garanticen el acceso a la ayuda humanitaria", dijo Jorge Bergoglio.

"Pensemos en los niños secuestrados, heridos y asesinados en los conflictos armados, y sobre los que se ven obligados a convertirse en soldados, robándoles su infancia", pidió el papa argentino.

Mencionó a la República Centroafricana, "a menudo olvidada por los hombres" y pidió al Señor que "reine la paz también en aquella tierra, atormentada por una espiral de violencia y de miseria, donde muchas personas carecen de techo, agua y alimento, sin lo mínimo indispensable para vivir".

"Que se afiance la concordia en Sudán del Sur -rogó Bergoglio-, donde las tensiones actuales ya han provocado víctimas y amenazan la pacífica convivencia de este joven Estado".

Suplicó para que se "convierta el corazón de los violentos, allá donde se encuentren, para que depongan las armas y emprendan el camino del diálogo. Vela por Nigeria, lacerada por continuas violencias que no respetan ni a los inocentes e indefensos".

También hizo un llamamiento para que llegue la paz a Tierra Santa, donde se espera que viaje el próximo año. "Bendice la tierra que elegiste para venir al mundo y haz que lleguen a feliz término las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos", añadió.

No olvidó a Irak y pidió para que "sanen las llagas de la querida tierra azotada todavía por frecuentes atentados". "Protege a cuantos sufren persecución a causa de tu nombre. Alienta y conforta a los desplazados y refugiados, especialmente en el Cuerno de África y en el este de la República Democrática del Congo", fue otra las súplicas del pontífice.

El papa, que eligió la isla de Lampedusa como su primer viaje al interior de Italia, pidió a Dios que "los emigrantes, que buscan una vida digna, encuentren acogida y ayuda".

"Que no asistamos de nuevo a tragedias como las que hemos visto este año, con los numerosos muertos en Lampedusa", imploró.

El Papa también rezó para que "El Niño de Belén, toque el corazón de cuantos están involucrados en la trata de seres humanos, para que se den cuenta de la gravedad de este delito contra la humanidad". Tuvo un pensamiento también por "los niños secuestrados, heridos y asesinados en los conflictos armados, y sobre los que se ven obligados a convertirse en soldados, robándoles su infancia".

Y en esta plegaria de Navidad, recordó cómo "la codicia y el egoísmo de los hombres explota indiscriminadamente" el planeta y pidió "protección" para aquellos que han sufrido desastres naturales, como el pueblo filipino azotado por el tifón.