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La última nota de un gran periodista
Eduardo Videla la dejó escrita antes de viajar a Santiago del Estero, donde falleció por una descompensación cardíaca. Página/12 la publica hoy
18 de agosto de 2014
El parador sin techo

Por Eduardo Videla

(Antes de salir de viaje, Eduardo Videla escribió una nota sobre los sin techo en la ciudad. Fue su último artículo. A modo de homenaje, aquí va su publicación).

La cantidad de personas en situación de calle que fueron asistidas en paradores de la Ciudad de Buenos Aires fue, en 2013, de 2176 promedio por día. O para mejor decir, por noche, ya que esos sitios sólo abren al caer la tarde, para que las personas que asisten puedan dormir allí y se retiren a la mañana siguiente. De acuerdo con un relevamiento realizado por un centro de estudios, la cifra es cuatro veces mayor que la registrada en el 2000, cuando el promedio era de 510 personas por día. “La presencia de gente en paradores se explica por el déficit habitacional y la falta de políticas de vivienda”, sostiene ante Página/12 Nicolás Villanova, uno de los autores del estudio. De hecho, “una encuesta realizada por el gobierno porteño en 2008 a personas que duermen en paradores mostró que casi la mitad (el 47,4 por ciento) había sido inquilino con o sin contrato”, antes de buscar allí una solución transitoria.

De acuerdo con la encuesta realizada en 2008 a 516 personas en situación de calle, el 36,7 por ciento dijo que no había tenido vivienda estable en el transcurso del año anterior al relevamiento, mientras que el 54,5 carecía de un hogar estable entre los 2 y los 10 años anteriores. “En la mayoría de los casos, se trata de una población adulta (el 77 por ciento tenía entre 40 y más de 60 años) y desocupada (el 60 por ciento)”.

El gobierno porteño cuenta con siete paradores y seis centros de inclusión primaria propios. En 2013 albergó en ellos, en promedio, a 717 personas por día. Pero además terceriza la asistencia mediante convenios con ONG, laicas y religiosas: allí pernoctaron por día 1459 personas, siempre en promedio. Así y todo, como está a la vista, sigue habiendo personas viviendo en la calle: según el censo de 2011 (último dato disponible) eran 876. “El sistema paradores, tal como está organizado, rompe la unidad familiar: las mujeres solas o con hijos van por un lado y los hombres por otro”, advierte Villanova.

El informe “Condiciones de la población en situación de calle en los paradores de la Ciudad de Buenos Aires”, a cargo de Villanova y Nicolás Viñas, del Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales, fue publicado en julio de 2014. El trabajo de campo se realizó en el Parador Retiro (ubicado en Gendarmería Nacional 522), donde asisten hombres solos mayores de edad, y en el Azucena Villaflor (en Piedras 1583), donde duermen mujeres solas o con hijos menores de edad. Además se incorporó el relevamiento estadístico estatal.

El trabajo da cuenta del caso de una mujer de 59 años que sufría una insuficiencia renal con tratamiento de diálisis, quien debía estar en un ambiente limpio. “Por eso pidió el traslado a otro sitio, ya que con el hacinamiento estaba en riesgo de sufrir una infección; fue derivada al hogar El Amparo, del Ejército de Salvación. Pero como ese lugar estaba saturado, la alojaron en un cuarto individual que era usado como depósito de acolchados sucios. Luego de una semana, decidió volver al parador del Estado”, relata el informe. “Esto muestra la precariedad de la asistencia clerical que se propone como alternativa al Estado para proteger a los más necesitados.”

Otro problema es el de los horarios estrictos y el cierre del parador durante el día. Una de las soluciones a las que aspiran los asistidos es al acceso a los subsidios habitacionales, pero los montos son insuficientes y el beneficio tiene una duración máxima de 10 meses. Desde el Ceics proponen la necesidad de incrementar el monto del subsidio y prorrogar su vigencia, pero sobre todo implementar una política para volcar al mercado de alquileres algunas de las 341 mil viviendas de la ciudad que no están habitadas, de acuerdo con el Censo 2010.