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Lola: el hijo de la madrina sospechoso
A 40 días del homicidio esta en el centro de la sospechas por un comentario. Fue el último que vio a Lola. Quieren sacarle sangre
6 de febrero de 2015
El hijo de la madrina de Lola Chomnalez, Valentín de 14 años, quedó en el centro de las sospechas de la muerte de la joven por ser la última persona que vio con vida a la adolescente que fue asesinada en Punta del Este.

El 28 de diciembre, la tarde siguiente a su llegada desde Argentina, la adolescente salió a caminar sola por la playa. Recién volvieron a verla el 30, pero muerta, semienterrada en unas dunas. Desde ese día comenzó un infierno. Valentín tuvo que declarar ante la jueza que estaba a cargo del caso por entonces. "Lo apretaron, lo hostigaron, como si fuese un asesino", recordó su mamá, Gabriela Mogiatti, la primera esposa de Tuzinkevich, con quien tiene otra hija adolescente.

Ahora, la Policía uruguaya pretende que le saquen sangre al chico para cotejarla con la que hallaron en la mochila de Lola. "No quiero que lo lleven y lo expongan, que otra vez atraviese lo mismo, fue muy fuerte... a mi hijo lo tratan como a un asesino", advirtió Mogiatti a Clarín, al hablar por primera vez públicamente del caso.

La mujer explicó que se ofrecerá a ir "ya" a Uruguay para una extracción de sangre y así, junto a la muestra que ya le sacaron a Tuzinkevich, puedan definir el perfil genético de Valentín y no sea necesario que él vaya. Aunque aclaró que si la Justicia lo ordena, viajará con el chico, que desde el crimen volvió a dormir con ella y hace terapia una vez por semana.

"No me molesta tener que ir porque soy mamá, puedo empatizar. No me da el corazón para enojarme. Entiendo a la familia de Lola lo terrible de su situación. Pero si pienso en Valentín, en Uruguay están siendo bastante ignorantes y salvajes", fustigó Gabriela.

Con su ex marido, que en el inicio estuvo bajo sospecha y hasta llegó a estar unas horas detenido, no habla desde que volvieron de Uruguay. Ella estuvo en los tribunales cuando tuvo que declarar Valentín. Algunas versiones periodísticas llegaron a decir que el chico también había sido apresado. "No he hablado más con Hernán. Está muy shockeado. Esto le arruinó la vida y, además, a Lola la quería como a una hija", comentó.

Cuando la causa estuvo a cargo de Marcela López, hubo un show de detenciones y el número de sospechosos llegó a nueve. Todos recuperaron la libertad por falta de pruebas. La magistrada, agobiada por la falta de resultados y las presiones, se tomó licencia médica y la investigación pasó a manos de la titular del juzgado, Silvia Urioste.

Al día siguiente, apareció la mochila de Lola, a metros de donde un pescador y su hijo adolescente habían hallado el cadáver. Adentro estaban la billetera de la víctima, su DNI, el libro de Julio Cortázar que estaba leyendo, un pareo y una toalla, donde encontraron sangre que no era de la víctima. Pero faltaba algo: los 2.500 pesos uruguayos que llevaba encima. Por eso, se afianzó la hipótesis del robo.

A pesar del cambio de mando en la causa, todo sigue envuelto por el misterio y la desorientación de los investigadores. Lo único concreto es que a Lola, nieta de la reconocida chef Beatriz Chomnalez, le provocaron cortes leves con un arma blanca, que nunca apareció. Luego murió asfixiada contra la arena.