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El Vaticano criticó la excesiva toma de deuda y las offshore
El Vaticano difundió un documento que analiza los problemas económicos globales e incluye críticas a las finanzas offshore y el excesivo endeudamiento
17 de mayo de 2018
El Vaticano difundió este jueves un documento en el que analiza los problemas económicos globales, que incluye críticas a dos aspectos sobre los cuales se debate mucho en la Argentina: las finanzas offshore y el excesivo endeudamiento público.

"La experiencia de las últimas décadas ha demostrado con evidencia, por un lado, lo ingenua que es la confianza en una autosuficiencia distributiva de los mercados, independiente de toda ética", criticó hoy la Santa Sede a través del texto.

En el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Vaticano pidió acciones de control sobre el sistema financiero porque el mercado "es incapaz de regularse a sí mismo", al tiempo que advirtió sobre la "especulación" que hacen los fondos de inversión sobre los títulos de deuda pública en el mundo. El texto producido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Congregación para la Doctrina de la Fe fue aprobado y "ordenada su publicación" por el papa Francisco según indica el material de 34 puntos divulgado este jueves.

En el escrito, la Santa Sede hace hincapié en "la impelente necesidad de una adecuada regulación, que conjugue al mismo tiempo libertad y tutela de todos los sujetos que en ella operan en régimen de una sana y correcta interacción, especialmente de los más vulnerables".

"Ese potente propulsor de la economía que son los mercados es incapaz de regularse por sí mismo", advierte el documento.

"De hecho, estos no son capaces de generar los fundamentos que les permitan funcionar regularmente (cohesión social, honestidad, confianza, seguridad, leyes...), ni de corregir los efectos externos negativos (diseconomy) para la sociedad humana (desigualdades, asimetrías, degradación ambiental, inseguridad social, fraude...)", plantea.

"En este sentido, hay que destacar que en el mundo económico y financiero se dan casos en los cuales algunos de los medios utilizados por los mercados, aunque no sean en sí mismos inaceptables desde un punto de vista ético, constituyen sin embargo casos de inmoralidad próxima", critica.

El texto identifica riesgos, injusticias e inmoralidades en el actual sistema. Pero sugiere también soluciones: pide mayores reglas para que todos tengan garantías, propone un impuesto mundial sobre las transacciones offshore e invita a llevar a cabo cambios estructurales para resolver el problema de la deuda pública de muchos países.

"En este sentido, los poderes políticos y económico-financieros deben siempre mantenerse distintos y autónomos y al mismo tiempo orientarse, más allá de todas complicidad nociva, a la realización de un bien que es tendencialmente común y no reservado a pocos sujetos privilegiados", reclama.

"Lo que había sido tristemente vaticinado hace más de un siglo, por desgracia, ahora se ha hecho realidad: el rendimiento del capital asecha de cerca y amenaza con suplantar la renta del trabajo", lamenta el escrito.

"Esta práctica es particularmente deplorable, desde el punto de vista moral, cuando unos pocos, por ejemplo importantes fondos de inversión, intentan obtener beneficios, mediante una especulación encaminada a provocar disminuciones artificiales de los precios de los títulos de la deuda pública", mostró con preocupación el Vaticano.

Esa situación se da, "sin preocuparse de afectar negativamente o agravar la situación económica de países enteros, poniendo en peligro no sólo los proyectos públicos de saneamiento económico sino la misma estabilidad económica de millones de familias".

Así, se obliga "al mismo tiempo a las autoridades gubernamentales a intervenir con grandes cantidades de dinero público, y llegando incluso a determinar artificialmente el funcionamiento adecuado de los sistemas políticos", critica el Vaticano.

Respecto a las cuentas offshore, la Santa Sede advierte con preocupación que "no es posible ignorar que esas sedes offshore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra...)".

"Dada la falta de transparencia de esos sistemas es difícil determinar con precisión la cantidad de capital que pasa a través de ellos", reconoce.

Para el Vaticano, "la reciente crisis financiera era una oportunidad para desarrollar una nueva economía más atenta a los principios éticos y a la nueva regulación de la actividad financiera, neutralizando los aspectos depredadores y especulativos y dando valor al servicio a la economía real".