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Mejores amigos se enteraron de que eran hermanos
Nacieron en Santa Fe. Son hijos del mismo padre pero de distinta madre. Uno es el fundador del grupo "Los Palmeras". Amigos hace 40 años
15 de junio de 2019
Una historia de película.
A los 20 años, Marcos Camino se enteró de que Miguel, su mejor amigo, era su hermano.

Se conocieron cuando tenían nueve años. A Marcos lo acababan de cambiar de colegio y el primer día de clases lo sentaron al lado de Miguel.
Se dieron cuenta de que compartían más que una pasión: eran hinchas de Colón y les gustaba la música. Uno tocaba el acordeón, el otro la guitarra.

Veían los partidos juntos, se reunían para hacer la tarea y hasta querían enamorar a la misma chica que los tenía embobados. Se ponían de acuerdo para escribirle cartas de amor. Se hicieron amigos, de fierro, de esos que son inseparables. Crecieron juntos, igual que su amistad. Pero ya de grandes, cuando tenían 20 años, una noticia que nunca imaginaron les cambió todo.

Marcos Camino, de 68 años, y Miguel Ocampo, de 69, eran hermanos por parte de padre.

Un día Miguel, ya con 20 años, estaba en su casa cuando sonó el timbre: era una persona que le venía a decir que el dueño de la remisería del barrio -Máximo, padre de ambos pero que vivía con Marcos- había pedido que se acerque porque tenía un trabajo para ofrecerle. “Me acuerdo que entro a la remisería agitado. Pregunto por él y cuando se presenta me hace sentar en un sillón. Me mira a los ojos y me dice: ‘Miguel, yo soy tu papá’”.

- ¿Qué? ¿Cómo? Pero si usted es el padre de Marcos.

- Marcos es tu hermano.

“Así, sin anestesia. Me tiró su paternidad por la cabeza y yo no entendía nada. De repente tenía enfrente a mi papá y en el mismo momento me enteraba que mi mejor amigo era mi hermano”, repasa Miguel, sentado en un bar sobre Avenida de Mayo mientras acaricia su bigote puntiagudo.

Miguel se fue de inmediato a Buenos Aires y allí se quedó un año en la casa de sus tíos. Marcos se enteró un día después, cuando su papá le dijo -también sin vueltas- que tenía un hermano que ya conocía de antes: “Vino a mi casa, golpeó la puerta y ahí en la calle me lo contó. Dijo eso y se fue de vuelta a la remisería”, recuerda. Cuando intentó hablar con su hermano, Miguel ya se había ido. Sin celular que permitieran el acercamiento, el reencuentro se dio un año después. Fue una noche en la que Marcos empezaba a tocar el acordeón arriba de los escenarios. Todavía faltaba para que conociera a Rubén “Cacho” Deicas y le propusiera formar “Los Palmeras”. Lejos estaba que “El bombón asesino” explotara en todas las radios y que sonara en cada fiesta de cumpleaños o casamientos. Marcos quería volver a ver a Miguel, según la crónica publicada por Clarín.

Ocurrió en un boliche oscuro -cuentan ahora los dos-, perdido por la capital santafesina. Hasta allí llegó Miguel, enterado de que su hermano brindaría un show para un puñado de personas. Hubo un instante, entre una canción y otra, que se vieron. Fue al final del espectáculo que Marcos bajó del escenario y Miguel se acercó: se abrazaron en silencio.

“Fue muy extraño porque nosotros siempre bromeábamos que como amigos teníamos tantas cosas en común que parecíamos hermanos”, dice uno y emociona al otro.

El padre de los dos murió tiempo después, ya casi sin contacto con sus hijos. En la casa de Miguel el tema fue siempre tabú. Nunca se habló y cada vez que quería ver a su hermano lo hacía sin darlo a conocer: “A mi mamá nunca le gustó hablar de eso y para no herirla no se lo decía”.