Noticias actualizadas las 24 horas Información clave para decidir
17 de agosto de 2019
Seguinos en
Reciba gratis nuestra newsletter diaria y alertas de noticias en su casilla de e-mail
Al hacer click en el botón, se abrirá una nueva ventana donde podrá ingresar sus datos
El submarino ARA San Juan tardó 11 horas dramáticas en colapsar
Tuvo un principio de incendio en el tanque de baterías el 14 de noviembre por la noche. Once horas después se produjo el “colapso estructural”, según la Comisión Bicameral
18 de julio de 2019
Más de once horas transcurrieron entre el principio de incendio en el tanque de baterías del submarino, que se produjo casi en la medianoche del 14 de noviembre de 2017. y su "colapso estructural", a las 10.51 de la mañana siguiente, que provocó la muerte de los 44 tripulantes que iban a bordo de la nave, según el informe final de la Comisión Bicameral Investigadora del Ara San Juan.

La primera señal de alerta que dio la tripulación del submarino a sus jefes fue a las 23:42, cuando el teniente de navío Fernando Vicente Villarreal, jefe de Operaciones del ARA San Juan llamó al jefe de Operaciones de Submarinos, capitán de fragata Hugo Miguel Correa, para informarle que habían tenido un "principio de incendio en el tanque de baterías número 3, que estaba controlado, que apreciaban que había sido producto de la entrada de agua de mar por el sistema de ventilación", según declaró el capitán Correa.

Desde entonces, se producen poco más de 10 comunicaciones entre el submarino y los jefes de la Armada, hasta que se produce el hundimiento del ARA San Juan.

Por ejemplo, llega un mensaje por el sistema Tonina, que ratifica el ingreso de agua por sistema de ventilación, que produjo un cortocircuito y principio de incendio.

El submarino se encontraba en la segunda Fase de la Etapa N°3, denominada "Ejercicio conjunto de ataque y posterior patrulla". Realizaba adiestramiento naval y operaciones, "manteniendo el esfuerzo de vigilancia y control en un área específica", en tareas de identificación de buques que operan fuera de la milla 200 de nuestro mar. Navegaba con una velocidad de 5 nudos, con "mar gruesa, muy gruesa, que implicaría una altura de olas entre 4 y 6 metros, que puede haber sido mucho más", dice el informe de la Bicameral.

A las 0.28 del 15 de noviembre, Correa avisa al comandante de la nave, capitán de fragata Pedro Martín Fernández, para que estuviera atento, ya que iba a comunicarse el Comandante de la fuerza de submarinos, capitán de navío Claudio Javier Villamide.

El comandante de la nave le pregunta a Correa sobre la posición de los otros buques de la flota, que en ese momento participaban del ejercicio naval, en el golfo de San Jorge. Estaban a 200 ó 250 millas de distancia, que eran unas 20 a 24 horas de navegación, "que podrían haber disminuido a la mitad si el submarino ponía rumbo de acercamiento a esas unidades, sumando la velocidad de desplazamiento de ambas en acercamiento", dice el informe.

Treinta minutos después, a las 0.58, hablan Villamide y Fernández, mediante una comunicación satelital. El comandante de la fuerza de Submarinos le ordena cancelar la patrulla y poner rumbo de regreso a Mar del Plata. La respuesta fue que eso "lo haría cuando volviera a inmersión, porque en ese momento navegaba con rumbo 080, en alejamiento de la costa, propulsando con el circuito dividido y se encontraba cargando aire", dice el informe. Y agrega que esa carga de aire es normalmente lo último que se realiza ante de ir a inmersión.

Fernández estaba preocupado y vuelve a preguntar por la ubicación de los buques de flota. Pero sus jefes no le asignan la gravedad que tenía ese hecho y le ratifican que vuelva de regreso a Mar del Plata. "El capitán de navío Villamide nunca le ordena que regrese en superficie, pese al principio de incendio puesto en conocimiento", plantea el informe de la Bicameral.

Durante la noche no se vuelven a producir comunicaciones entre los jefes de la Armada y la tripulación del ARA San Juan.

Recién a las 6 el submarino informa que está en inmersión, luego hay dos comunicaciones más. Y a las 7.19 se produce la última comunicación telefónica, entre el jefe de Operaciones del submarino, Villarreal, quien llama al jefe de Operaciones de la fuerza, Correa, para informarle que ya estaban en inmersión, con rumbo a Mar del Plata, propulsando con circuito dividido, a una velocidad de 5 nudos. "Vamos a bajar a plano profundo a descansar (40 metros) y, luego, a inspeccionar el tanque de baterías", dijo Villarreal.

Todo indica que a las 0.28 horas el submarino estaba en superficie, a las 7.33 estaba a 18 metros de profundidad, a las 8.52 ya había descendido a 40 metros y a las 10.51 se registra el "evento acústico anómalo", que se produce con motivo del "colapso estructural del submarino ARA San Juan", cuando estaba a entre 550 y 750 metros de profundidad. Finalmente el submarino quedó hundido a 907 metros, en el Atlántico Sur, a 450 kilómetros de la costa de Comodoro Rivadavia.

"Los expertos señalan que pudo haber ocurrido una explosión al retirarse, en plano profundo, la tapa de ingreso al balcón de baterías, donde la excesiva producción de hidrógeno, por el principio de incendio, al liberarse, ocasionara una explosión que dejara sin capacidad de respuesta a la tripulación", señaló.

Indicó que "otra de las posibilidades es que al llegar a plano profundo, para verificar los daños, el principio de incendio no estuviere del todo controlado y el retiro de la tapa hubiere provocado la explosión, que inmediatamente dejara incapacitado al personal de comando de la nave, perdiendo plano irremediablemente hacia el fondo abisal".

"Recordemos que la entrada de agua salada es extremadamente peligrosa, dado que al ser sumamente conductiva, de tocar la barra de energía inmediatamente produce hidrógeno y gas sulfúrico. Este último de manera particular es altamente venenoso. Por eso la importancia de que la válvula Eco 19 se halle cerrada en navegación. Con el principio de incendio válidamente pudo haber dejado de funcionar el ventilador, lo que ocasionaría asimismo la acumulación del gas hidrógeno", señaló.

"Es especialmente necesario tener en cuenta que, en cualquiera de ambos casos, sea la explosión o la contaminación de gas venenoso, se produce inmediatamente debajo del cuarto de comando y donde se encuentra más del 90% de la tripulación, que venía fatigada. Cualquiera de las posibilidades, ante una explosión que incapacite al personal, haría que el submarino precipite inmediatamente al fondo", indicó.

"Del análisis desarrollado, existiría alta probabilidad que cualquiera de ellas haya ocasionado el siniestro", concluye el capítulo del informe de la Comisión Bicameral sobre la Determinación de las Posibles Causas que Provocaron la Desaparición de la Nave.