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Una feroz crítica de Evo asumió la presidencia interina de Bolivia
La hasta ahora senadora nacional Jeanine Áñez asumió como la 66 presidenta del país tras el golpe de Estado contra Evo Morales. Es una abogada preocupada por la presencia china para llevarse minerales de Bolivia. Prometió elecciones
13 de noviembre de 2019
Atlética, amante del fitness y fanática del fútbol, la flamante presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez Chavez, hasta ahora senadora nacional, se convirtió en la segunda mujer en asumir la jefatura del Estado -sin quórum del Congreso-, en el marco de una jugada que intenta una salida a la encrucijada constitucional derivada del virtual golpe de estado que dejó a Evo Morales, a quien calificó de "mezquino", ?fuera del poder.

La llegada de una mujer a la Presidencia tiene un único antecedente en Bolivia: en noviembre de 1979, a los 58 años, la cochabambina Lidia Gueiler asumió el mando, en el que estuvo apenas 244 días, porque en julio de 1980 fue derrocada por el general Luis García Meza.
Nacida en la ciudad de Trinidad, en el departamento de Beni, y de 52 años, Áñez es una abogada que fue constituyente de 2006 a 2008, cuando se redactó la nueva carta magna. Desde 2010 era senadora, primero por el partido del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPBCN), y después, ya designada vice segunda de la cámara alta, como integrante de Unidad Demócrata (UD).

La llegada de Áñez a la jefatura gobierno es consecuencia directa de las renuncias forzadas de Morales, del vice Álvaro García Linera; del titular de Diputados, Víctor Borda y los números uno y dos del Senado, Adriana Salvatierra y Rubén Medicaneli, lo que vació la línea de sucesión prevista por la carta magna. Áñez fue muy crítica de la gestión de Morales y mucho más de su intento de lograr un cuarto período de gobierno, avalado por el Tribunal Electoral. "Su objetivo de querer quedarse un cuarto mandato fue totalmente mezquino", cuestionó.

"Tengo que cumplir con el país; se trata de pacificarlo y llamar a elecciones; lo que quiere el país es tener un presidente y un vicepresidente legítimos, porque por ello se ha derramado sangre", remarcó por estos días, cuando se especulaba con su nombramiento.

Divorciada del también político Héctor Hincapié, la ahora mandataria es madre de Carolina, odontóloga de 29 años, y de José, administrador de empresas de 24. Su paso por el Senado lo dedicó a investigar la presencia de ciudadanos chinos en el norte de Bolivia, principalmente en Beni y La Paz, donde se instalaron campamentos para la explotación de minerales y la caza de animales en peligro de extinción.

Cultora del fitness y la gimnasia, Áñez suele salir a correr por las mañanas y dedicar, cuando puede, algunas horas al zumba. Una curiosidad en la vida de Áñez es que ama el fútbol aunque no es hincha de ningún equipo en particular, pero si se enfervoriza con los partidos de la selección.