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El mundo se queda sin rubias
Aseguran que en 200 años ya no existirá ese color en forma natural. Es por el mayor crecimiento de la población con genes morenos. Dicen que los rubios encarnan un mito
17 de julio de 2007
Alrededor de 2200 nacerá en Finlandia la última rubia del planeta. Esta afirmación fue transmitida desde 2002 por diferentes medios, desde The New York Times hasta la BBC.

Como fuente del estudio que anuncia "la extinción del gen que caracteriza a las rubias auténticas" se citaba a la Organización Mundial de la Salud.

Aunque el organismo no lo confirmó, el pronóstico tiene fundamentos. En el planeta hay 6.500 millones de individuos. 1.000 millones se encuentran en Africa y 4.000 millones en Asia, según el Buró de Referencia Demográfica. En 2050, habrá 9.000 millones. Los 3.000 millones adicionales serán principalmente originarios de Africa, Asia y América del Sur.

La frecuencia de rubios, raros fuera de los países occidentales, disminuirá mecánicamente. Sobre todo si se tiene en cuenta que este color de pelo, al igual que los ojos azules, se debe a genes recesivos.

"Para ser rubio, es necesario un gen que imponga ese carácter venido del padre y otro de la madre -señala el genetista Axel Kahn-. Si el número de genes rubios se mantiene constante pero aumenta el de morenos, habrá una probabilidad decreciente de que dos personas hereden dos genes rubios. Una hipótesis realista sería la aparición de un perfil de humano mestizado, como el brasileño".

La empresa de belleza L'Oréal ya se adelantó. Construyó en Francia un centro mundial dedicado a la investigación capilar, donde trabajará de aquí a 2010 en "una nueva forma de belleza, el cabello mestizado", explica Patricia Pineau, directora de comunicación del área de investigaciones.

Según un estudio hecho en miles de cabelleras, L'Oréal ya enumeró ocho, en vez de tres, tipos de cabello: "Hasta ahora, se distinguía el caucásico, africano y asiático. Establecimos una clasificación más respetuosa de la geografía humana, basada en el rizado del cabello: desde muy lacio (Asia, México) hasta muy crespo (Ghana, Brasil)".

En las próximas décadas, la proporción de color rubio natural irá achicándose, pero el mito podría crecer. Ya en Europa una de cada tres mujeres se tiñe de un matiz de rubio cuando, en realidad, afirma Joanna Pitman -autora del libro "Las rubias"-, sólo "un adulto de cada 20 en EE.UU. y Europa tiene ese color auténtico".

¿Por qué tal fascinación? La historia se remonta, según la escritora, a Venus-Afrodita, diosa del amor de pálida cabellera. "Cada época le confirió al rubio valores que reflejaban sus preocupaciones. Vicio durante la Edad Media, obsesión en el Renacimiento, mística en la Inglaterra isabelina, ideología en los años '30, señal de incitación sexual en los '50".

¿Y hoy? Para la autora británica Marina Warner, especialista en mitos, "ser rubio es recordar el color de la infancia, buscar la eterna juventud".

El psicoanalista Samuel Lepastier afirma que el mito está ligado a la historia europea. El continente, invadido por pueblos rubios (dorios, francos) asoció el color al vencedor. "Es un mito fundador de la desigualdad de las razas humanas. Su versión más delirante fue el racismo hitlerista", señala.

Pero hay otras explicaciones, más allá del fenómeno sociológico. El antropólogo canadiense Peter Frost sostiene que está ligado a la "selección sexual que privilegia los matices intensos pero también los colores raros. La atracción sexual se orienta hacia las variantes menos frecuentes. Así se instala un equilibrio dinámico que lleva a una diversidad de la especie".

Para Lepastier, la fuerza simbólica del rubio es fruto de 200 años de supremacía de occidente.

Y, con el vuelco del planeta hacia Asia y otras culturas dominantes, nada dice que el mito rubio no pueda ser reemplazado por otro.

Los genetistas están seguros de algo: el fenotipo rubio no se apagará. "Podrá resurgir, como lo hacen actualmente las enfermedades raras", dice Axel Kahn.