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La dura historia de los hijos de Olmedo y Porcel
Los hijos los capo cómicos más famosos de la Argentina viven historias muy parecidas, signadas por la lucha por sobrevivir y el peso de ser herederos de los humoristas
16 de agosto de 2007
Por Roberto Blanco

Caminado rápidamente para evitar el frío de las madrugadas porteñas, Alberto Olmedo (hijo), de 18 años, se gana la vida haciendo reparto de diarios en el barrio de Constitución y cada día pasa frente a las instalaciones de Canal 13 donde hace tres décadas su padre, el recordado “negro” Olmedo se vestía de Capitán Piluso y entretenía a miles de chicos con sus aventuras televisivas.

El adolescente que es fruto de la relación que tuvo el actor con Nancy Herrera es el último hijo de Olmedo que nunca llegó a conocer ya que su trágica muerte producida en 1988 sucedió cuando su pareja estaba embarazada de dos meses.

"Albertito" gana 300 pesos por su tarea diaria y de esta manera repite, el camino de su famoso padre, que en su Rosario natal, a los 11 años vendía y repartía diarios en bicicleta en su primer trabajo.

La situación del hijo del recordado “Manosanta” tiene una similitud con el heredero de Jorge Porcel, quien se llama igual que su también famoso padre, quien a los 35 años deambula en la búsqueda de trabajo como actor y extra además de tomar trabajos temporarios de cadete para pagarse sus estudios de teatro.

Olmedo y Porcel, los íconos del humor argentino en cine, TV y teatro en la década del setenta y ochenta, ganaron mucho dinero a partir de la fórmula protagónica compartida en estos medios y además de los éxitos individuales como fueron “No toca Botón” para el rosarino y “La Peluquería de Don Mateo”, para el “Gordo”, como ejemplos más notorios.

En ambos casos ninguno de los dos hijos pudo recibir mucho de ese dinero ganado por sus padres, ya que en el caso de Albertito existe aún un juicio de filiación y de herencia que pelea su familia en los tribunales con los otros hijos del bufo que no se hablan con el hijo de Nancy Herrera.

Por su parte, Jorge Porcel peralta siempre tuvo una relación conflictiva con su padre, quien durante muchos años –especialmente en los años que vivió en Estados Unidos—no le pasó el dinero que le correspondía, según un acuerdo previo, a él y su madre Olga.

Durante muchos años, el hijo del “gordo” vivió con su madre en un hotel en Avellaneda y contando sus padecimientos económicos en los programas de chismes de televisión.

En los meses finales de vida del protagonistas de “Los ratones y las Gatitas de Porcel”, quien falleció a fines de 2006 en Miami a los 69 años, la relación se recompuso, pero la muerte del actor dejó abierta una pelea por la sucesión que incluye a la última mujer del actor y la hija de esta, quienes lo cuidaron en los años de enfermedad.

Según confesó en un reportaje televisivo, Albertito de un parecido notable a su padre –hasta tiene a los 18 años casi la misma calvicie que tenía “Rucucu” desde sus años de juventud, quiere estudiar teatro y le “gustaría ser actor”.

Tímido, de pocas palabras el hijo de Olmedo confesó al admiración por su padre a quien sólo conoció por repeticiones televisivas de su programas y por películas y se lamentó de no poder dialogar con sus hermanos mayores.

En tanto, Jorge Porcel junior intenta imponer su físico idéntico al de su mítico padre en diferentes casting mientras participa en obras de teatro del off , y en performance en vivo como tuvo oportunidad de apreciar Astericos:Tv en la última feria del Libro donde hizo de árbitro de match en un combate imaginario entre autores de textos.

Nunca ha sido fácil la vida de los hijos de padres famosos, y en le caso de Olmedo se suma a los de su primer matrimonio que tuvo en dos de ellos la vocación actoral: Fernando, quien nunca pudo trascender mas allá de actuar junto a su padre y que luego falleció trágicamente en 2000 junto al cantante bailantero Rodrigo en un accidente de tránsito.

Un situación parecida vivió Sabrina Olmedo, la única hija mujer del “negro” quien debió emigrar a México y Miami para despegarse del famoso apellido y conseguir continuidad de trabajo como actriz de telenovelas en papeles secundarios.